SARMIENTO, SU VIDA MILITAR.

El 10 de junio de 1828 es nombrado subteniente de la segunda compañía del Batallón de Infantería Provincial de San Juan creado por el gobernador coronel MANUEL GREGORIO QUIROGA Y CARRIL. Al negarse a cubrir una guardia, es encarcelado y puesto en libertad por mediación de sus parientes. En 1829 con el grado de teniente, se sumó a las fuerzas unitarias del coronel VEGA y participó en lo combates de Niquivil y Tafín donde son derrotados por los federales al mando del coronel FRANCISCO ALDAO. Más tarde, el 21 de septiembre en el combate del Potrero de Pilar, lugar situado a cinco millas de Mendoza en el que murió trágicamente en medio de la calle al ser alcanzado en su huída a caballo FRANCISCO NARCISO LAPRIDA, cayó prisionero salvando la vida por intervención del gobernador VILLAFAÑE, amigo del presbítero Oro, que valiéndose de su amistad con ALDAO, logró que se le perdonara la vida.

El 13 de abril de 1830 con el grado de ayudante mayor, se incorporó al Escuadrón de Dragones, cuya jefatura ejercía el comandante BÁRCENA, alcanzando así un tercer grado en la jerarquía militar. En agosto de ese año se lo destinó al primer escuadrón de Caballería Provincial y cuando llegaba a San Juan, el coronel INDALECIO CHENAUT, comisionado por el general PAZ para formar un regimiento de 600 plazas, fue llamado por éste para que le prestara su colaboración. SARMIENTO trabaja al lado de CHENAUT durante un mes, y luego vuelve al escuadrón de dragones de las milicias provinciales. Aunque no existen datos oficiales que lo confirmen –el historiador sarmientino Augusto G. Rodríguez, afirma que puede tenerse por seguro que en esta época, SARMIENTO  ya tenía el grado de capitán.

Triunfante Quiroga en 1831, emigró a Chile en compañía de su padre y allí hizo de todo: maestro de escuela en Los Andes, bodeguero y maestro en Pocuro, dependiente de tienda en Valparaíso, mayordomo de minas en Copiapó. Pero en ningún momento estas actividades lo desviaron del estudio de idiomas, de la historia y otras asignaturas. Al enfermar de cuidado volvió a San Juan para reponerse.

En 1836, con IGNACIO CORTÍNEZ y ANTONINO ABERASTAIN fundó el periódico “El Zonda”, en cuyas columnas se ocupó de política y de educación pública. Hostilizado por Benavidez, siguió su prédica hasta que éste ordenó la suspensión del periódico y el destierro inmediato de su redactor. Sarmiento pasó una vez más los Andes y en Chile se dedicó a impulsar la educación y el periodismo. Por su iniciativa el gobierno fundó la primera Escuela Normal de Preceptores de la América del Sur (1842); él la dirigió y al año siguiente, fue nombrado miembro del cuerpo académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Publicó textos escolares, cartillas y silabarios, escribiendo asimismo polémicos y comprometidos artículos en diarios donde fue redactor fundador como “El Progreso” (1842-1845), el “Heraldo Argentino” y  “El Mercurio”.

Ensayó el género autobiográfico en “Mi Defensa” (1843), compuso un trabajo sobre fray FÉLIX ALDAO y su obra cumbre y (para muchos la más significativa de la literatura hispanoamericana del siglo) “Facundo, o Civilización y Barbarie”.

Después entre 1845 y 1848, viajó por Europa, Africa y los Estados Unidos enriqueciendo su formación de autodidacta. De vuelta en Chile y en 1849, entregó para su impresión, los originales de dos de sus obras más perdurables: “Viajes”  y “Educación Popular”, este último, su libro preferido. Al año siguientepromovoó la unión de los argentinos sobre bases federalistas en su obra “Argirópolis” y en “Reciuerdos de Provincia”, la mejor escrita y la más tierna de sus producciones, y narró su vida en1851, cuando URQUIZA se pronunció contra ROSAS, fue a ofrecerle sus servicios, junto con el teniente coronel BARTOLOMÉ MITRE y los coroneles AQUINO y PAUNERO. Se incorporó al ejército aliado y Urquiza, quién le reconoció el grado de teniente coronel, lo nombró redactor del Boletín de la Campaña. Cumplió con la labor encomendada siguiendo como oficial en sus filas que nuclearon tropas argentinas, uruguayas y brasileñas hasta la victoria de Caseros el 3 de febrero de 1852. Luego, al no entenderse con el vencedor de Rosas, pidió su retiro del servicio activo.

Su destierro voluntario en Chile duró hasta 1853, año en que regresó al entonces Estado de Buenos Aires, cuyo gobierno el 8 de octubre le otorgó el grado de teniente coronel efectivo y le dio el alta en el ejército provincial. Redactó “El Nacional”, fue concejal fundador de la municipalidad porteña (1856), director de escuelas (1856-1862) y senador en la legislatura de Buenos Aires en 1857, 1860 y 1861. En 1857, el gobernador Pastor Obligado lo designó jefe de estado mayor del Ejército Bonaerense de Reserva, con el grado de teniente coronel, que acampado en Palermo, estaba a las órdenes del Cnl Martínez.

Fue convencional en la Constituyente de 1860, convocado para tratar la reforma de la Constitución Nacional de 1853 y ministro de Gobierno en la administración del Grl. Bartolomé Mitre, del estado de Buenos Aires. Después de la derrota de Cepeda, el 23 de octubre de 1859 fue nombrado segundo jefe de línea de defensa habiendo alcanzado a fortificar la quinta de Lezama hasta la llegada del general BARTOLOMÉ MITRE que asumió el mando.Tras la victoria del ejército de Buenos Aires, después de Pavón, el 17 de septiembre de 1861, fue a las provincias cuyanas con la expedición del general Paunero como auditor de guerra. Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 28 de marzo de 1863, el coronel Domingo Faustino Sarmiento fue nombrado Director de la Guerra y Comandante General de las fuerzas de línea y milicias de San Juan, Mendoza y San Luis; el despacho que lo acreditó en el grado le fue remitido al coronel  Sarmiento por resolución dictada tres días después de ser nombrado comandante de las operaciones contra el caudillo PEÑALOZA (Texto construído con extractos de la obra “Sarmiento Militrar” del coronel Augusto G. Rodríguez y de diversas Biografías del prócer sanjuanino).

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