SAN MARTÍN Y EL ESTANDARTE DE PIZARRO (12/9/1849)

El mariscal RAMÓN CASTILLA le reclama por nota al Ministro de Relaciones Exteriores del Perú que le solicite al general San Martín, la devolución del estandarte que fuera de FRANCISCO PIZARRO durante la conquista que éste realizara de los territorios del Perú. El 8 de diciembre de 1849, el General JOSÉ DE SAN MARTÍN le contestó al Mariscal RAMÓN CASTILLA la carta que le escribió al Ministro de Relaciones Exteriores del Perú el 12 de setiembre del mismo año, referente a la devolución del estandarte de PIZARRO.

En tan importante documento, el General San Martín hace una corta exposición de la forma cómo dicho trofeo fue recuperado del poder de un marqués español que habitaba en una de sus haciendas en Chinelsa o Pisco y en conocimiento San Martín de este suceso, envió un oficial con la orden de recuperarlo, cosa que logró. Comprobado que fue que era el verdadero estandarte que portó FRANCISCO PIZARRO en la conquista del Perú, la Municipalidad de Lima lo donó al General San Martín y al declararse la independencia del país, éste declaró que él era el poseedor de tan precioso trofeo. El general de los Andes termina su carta con el párrafo siguiente: “Lo expuesto no debe dejar la menor duda sobre mi legítima posesión de este interesante y antiguo signo de la conquista del Perú por los españoles. Sin embargo, yo había prevenido con mucha antelación los deseos de su excelencia, el Señor Presidente, declarando en mi disposición testamentaria , ser mi voluntad, el que dicho estandarte fuese presentado a la República por mis herederos después de mi fallecimiento, como una demostración de mi agradecimiento a las distinciones con que me honró su primer Congreso. Este término, no será de la larga duración vista mi edad avanzada y lo destruido de mi salud”.

San Martín hace públicos sus deseos de que a su muerte, el estandarte de PIZARRO vuelva a Perú . En su testamento, fechado el 22 de enero de 1844, el general San Martín dice con respecto a este asunto: “En nombre de Dios Todo Poderoso, a quien reconozco como Hacedor del Universo, digo yo, José de San Martin, Generalísimo de la República del Perú y fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile y Brigadier General de la Confederación Argentina, que visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente: 1º. El sable que me ha acompaña­do en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don JUAN MANUEL DE ROSAS, como una prueba de la satisfacción, que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los ex­tranjeros que trataban de humillarla. “2º. Desearía que mi corazón fuera depositado en Buenos Aires. “3º. Declaro no deber ni haber debido jamás nada a nadie. “4º. Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura todos mis esmeros, haciendo mi vejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a los que abrazo con todo mi corazón), si es que a su vez quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido; igual encargo hago a su esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi hija y nietas. “Hecho en París a veintidós de enero del año mil ochocientos cuarenta y cuatro, y escrito todo él de mi puño y letra. “Artículo adicional. Es mi voluntad el que el estandarte que el bravo español Don. FRANCISCO PIZARRO tremoló en la conquista del Perú sea devuelto a esta República (a pesar de ser una propiedad mía), siempre que sus gobiernos hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer Congreso”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.