SAN MARTÍN DE TOURS, PATRONO DE BUENOS AIRES (20/10/1580)

En la metrópoli (España), la elección de los santos patronos era una decisión de gran responsabilidad, acompañada a veces de ceremonias a las que no les faltaba boato. Pero cuando las ciudades por “patronizar” no eran de importancia, como la lejana Buenos Aires, un puerto de contrabandistas enclavado en tierras inhóspitas y deshabitadas, bastaba con introducir los nombres de todos los santos en una bolsa de terciopelo negro para que fuera el azar quien decidiese. Fue así que en una de las primeras reuniones que realizó el Cabildo de Buenos Aires se eligió a SAN MARTÍN DE TOURS como patrono de la ciudad.

La leyenda dice que cumpliendo la tradición, para elegir al patrono se pusieron distintos nombres de santos dentro de un sombrero, con el fin de que el azar decidiera. El primer nombre extraído correspondió a San Martín de Tours, pero como no era un santo español, los ediles lo rechazaron y volvieron a sacar otro nombre, que fue nuevamente el del santo. Rechazado por segunda vez, se extrajo otro nombre con el mismo resultado. Increíblemente, tres veces seguidas, había salido el papelito con el nombre de San Martín de Tours, un santo sin mayor renombre. Asombrados por este hecho, los presentes decidieron entonces, proclamarlo patrono de la ciudad de Buenos Aires, sin tan siquiera imaginar, que lo que la bolsa negra de paño, había decidido el nombre del general que libertaría aquellas tierras. Verdadera o falsa esta leyenda, lo cierto es que en acuerdo del Cabildo reunido el 20 de octubre de 1580, se asentó en el Acta respectiva que “por suerte cupo a esta ciudad por patrón della, al señor San Martín”.

Este santo, San Martín de Tours, nació en Sabaria de Panonia, actual Hungría, entre 315 y 317. Era hijo de un tribuno militar, por lo que debió alistarse en los ejércitos del Emperador y se lo destinó a Amiens, en Francia, donde fue bautizado. Abandonó el ejército y se dedicó a la caridad. El 4 de julio de 371 fue consagrado Obispo de Tours. Luego de una vida dedicada a Dios y a la conversión de infieles, falleció el 8 de noviembre de 397, pero su sepelio se realizó el 11 de noviembre, quedando ésta como fecha en que lo cita el martirologio romano, para su celebración. Durante los primeros tiempos de la ciudad, las fiestas en honor de su santo patrono, alcanzaron enorme importancia. Además de las ceremonias religiosas y de los actos oficiales, se hacían corridas de toros, representaciones teatrales en tablados levantados para la ocasión. Se hacían corridas de toros, carreras de sortijas, torneos ecuestres y de acrobacia y como parte de la fiesta, la ciudad se engalanaba, se ponía especial cuidado en barrer y limpiar las calles y se iluminaban a pleno las casas de los vecinos pudientes y los edificios públicos como el Cabildo, la Fortaleza y la Casa del Obispado.

En cuanto a la celebración religiosa, ésta se efectuaba con gran pompa. Primero se reunían los miembros del Cabildo en la puerta del edificio capitular, los que ataviados con sus mejores ropas, se dirigían al Fuerte, pasaban por la casa del Alférez Real quien era el encargado de portar el estandarte real y así, encolumnados, el gobernador, el alférez, los cabildantes y el pueblo de Buenos Aires concurrían a la Catedral. Luego de depositar el estandarte al pie del altar mayor, se realizaba un solemne Tedeum y se pronunciaba un sermón alusivo a la celebración. Ya obtenida la Independencia, y por iniciativa del Alcalde de segundo voto Francisco Belgrano, hermano del general Manuel Belgrano, se sustituyó el pendón real por nuestra bandera. Pero la devoción por el santo de los porteños de antaño no sólo se expresaba el 11 de noviembre sino también se realizaban novenarios y rezos de las cuarenta horas en casos de epidemias o guerras, como en el caso de las invasiones inglesas, etc. Si bien ahora no se lo festeja como antes, recordemos que desde 1758 se celebran misas en su honor todos los días 11 en la Catedral, tradición que se conserva por obra de la “Asociación de los Caballeros de San Martín de Tours”. En noviembre de 1968 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires dispuso que, coincidente con la festividad del santo, se festejara la Semana de Buenos Aires con actos culturales y deportivos y por Decreto N° 2021 de 1976, se fija como “Semana de Buenos Aires” a la que va del 3 al 11 de noviembre.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.