SALTA SE PRONUNCIA A FAVOR DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO (19/06/1810)

Bajo las bóvedas de la Casa del Ayuntamiento de Salta, los capitulares FERNÁNDEZ CORNEJO, GÓMEZ ZORRILLA, TAMAYO, RUIZ DE GAUNA, BOEDO y ARIAS RENGUEL, se declararon en favor del movimiento de Mayo de dicho año. A mediados de junio había llegado a Salta la nueva de los sucesos ocurridos en Buenos Aires el día 25 de Mayo, e inmediatamente se pusieron en juego los amigos de MOLDES y GURRUCHAGA, dispuestos desde tiempo atrás, a favorecer las aspiraciones del partido patriota.

El día 18, el Cabildo se reunió para tomar conocimiento de la comunicación que sobre aquellos sucesos le dirigiera la Junta Gubernativa, pidiendo se eligiera a un Diputado que representara a la provincia. Enterados del oficio los cabildantes, resolvieron “convocar para el día siguiente a todas las autoridades y vecinos de distinción, para resolver asunto tan grave, de acuerdo con lo que a la salud del pueblo conviniere”.

El día 19, a las ocho de la mañana, el Salón de Acuerdos del Cabildo presentaba un aspecto imponente. La corporación popular estaba compuesta, en aquel año, por MATEO GÓMEZ ZORRILLA, un burgalés que la presidía, por ANTONIO FERNÁNDEZ CORNEJO, JOSÉ FRANCISCO BOEDO, JOSÉ DE PERISENA, JUAN ANTONIO MURÚA, CALIXTO GAUNA y NICOLÁS ARIAS RENGEL, cumpliendo las funciones de Síndico procurador el Licenciado JUAN ESTEBAN TAMAYO, peruano, natural de Moquegua. Estaban también presentes el obispo doctor NICOLÁS VIDELA DEL PINO, que presidía el curato de la ciudad y a los prelados de las órdenes religiosas de San Francisco, de la Merced y de los Betlehemitas; los jefes del partido realista FRANCISCO AVELINO COSTAS, JUAN NADAL Y GUARDA, PEDRO JOSÉ IBAZETA, JOSÉ IGNACIO DE GOROSTIAGA, TOMÁS DE ARRIGUNAGA Y ARCHONDO, FERNANDO DE ARAMBURU y los más notables afiliados a la causa patriota, VICENTE TOLEDO, JUAN MANUEL QUIRÓS, MANUEL CORNEJO, que fue tres veces Gobernador de su provincia; los doctores ALONSO DE ZAVALA y JOSÉ GABRIEL FIGUEROA, PEDRO ANTONIO ARIAS DE VELAZCO y MARIANO BOEDO. El cuerpo militar estaba dirigido por el Coronel PEDRO JOSÉ SARAVIA, destinado a ser, muy pronto, uno de los jefes de la resistencia popular.

El señor Saravia votó para que, de acuerdo con lo solicitado, “se nombrara el Diputado que se pedía para fines tan justos y arreglados”. Y el obispo, en nombre del clero, se adhirió a la generalidad de los votos del Congreso. La mayoría de los hombres civiles que estaban presentes, aun muchos españoles que después, al iniciarse la lucha habían de ser apasionados y constantes sostenedores del rey, votaron: que como fieles vasallos del rey, se conformaban con todas las determinaciones tomadas por el Cabildo de Buenos Aires, según se expresa en los oficios. Sólo dos votos estuvieron en contra: el de DOMINGO SANTIBÁÑEZ y el de JUAN NADAL Y GUARDA, quienes opinaron que, antes de contestar a la Junta de Buenos Aires, era necesario averiguar, a fin de proceder con conocimiento de causa, los motivos que pudieran haber inducido a deponer al virrey. Finalizada la votación, el Gobernador-intendente de la provincia, NICOLÁS SEVERO DE IZASMENDI, proclamó que, por gran mayoría manifestada en la Asamblea, la provincia de Salta se adhería al pronunciamiento de Mayo, prestando su consentimiento a lo resuelto en Buenos Aires.

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