SAAVEDRA FIJA SU POSICIÓN ANTE EL VIRREY CISNEROS (25/05/1810)

En la mañana de ese día, el Cabildo intentó aún detener la revolución en marcha. Reunido a primera hora, su primera medida fue rechazar la renuncia de Cisneros y demás miembros de la Junta designada el día anterior, negándoles la facultad de desprenderse del mando. Pero ante la creciente indignación de los patriotas, que con sus distintivos blancos y celestes iban llenando la plaza, fueron llamados los jefes de tropa para asegurarse de su apoyo. Los comandantes respondieron que no sólo no podían sostener al gobierno sino ni aun sostenerse a sí mismos. Entretanto, una representación patriótica entró en el Cabildo y golpeó las puertas de la sala capitular, repitiendo la consigna que ya era un clamor en la Plaza de la Victoria: ¡El pueblo quiere saber de qué se trata!.

Acorralados, los cabildantes, intentaron lograr la adhesión de Cornelio Saavedra, a la sazón, Jefe del Regimiento “Patricios” y la rotunda negativa de éste, a comprometer a sus fuerzas en un apoyo que consideraba indigno a su condición de soldado, debieron escuchar no solo esta negativa, sino la vigorosa fundamentación que Saavedra hizo de su posición: “Viendo que mis compañeros callaban, yo fui el que dijo a S.E.: “Señor, son muy diversas las épicas: la del 1″ de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquélla existía la España, aunque ya invadida por Napoleón, en éstas, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador excepto sólo Cádiz y la isla de León, como nos lo aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E., en su proclama de ayer. ¿Y qué, señor? — ¿Cádiz y la isla de León son España? — ¿Este territorio inmenso, sus millones de habitantes, han de reconocer soberanía en los comerciantes de Cádiz y en los pescadores de la isla de León? — ¿Los derechos de la corona de Castilla a que se incorporaron las Américas, han recaído en Cádiz y la isla de León que son parte de una de las provincias de Andalucía? — “No, señor: no queremos seguir la suerte de España, ni ser dominados por los franceses: hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad para mandarnos, ya no existe; de consiguiente tampoco V.E. la tiene ya, así es que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella”.

Esto mismo sostuvieron todos mis compañeros. Con este desengaño concluyó diciendo: “Pues, señores, se hará el cabildo abierto que se solicita” (de la “Memoria autógrafa”, de Cornelio Saavedra). Poco quedaba después para seguir discutiendo y ese mismo día quedó establecida la Primera Junta de Gobierno Patrio, que, de acuerdo con las palabras de Mitre, “lejos de ser el resultado de una inspiración personal, de la influencia de un círculo o de un momento de sorpresa, fue el producto espontáneo de gérmenes fecundos por largo tiempo elaborados”.

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