RESTORÁN EL IMPARCIAL (1860)

Detener el tiempo, sentir que todo sigue igual, pedir el puchero de la infancia y comprobar que conserva el mismo sabor, esa es la magia de los restaurantes centenarios de la Ciudad; se trata de establecimientos que con más de cien años a cuestas mantienen la arquitectura y la propuesta gastronómica de sus orígenes. “Acá viene gente que elige la misma mesa en la que se sentaba con sus abuelos y se sorprende cuando prueba un plato y ve que no cambió en nada”, declaran sus dueños que han recibido el legado de “hacer las cosas como siempre se hicieron”, manteniéndose ajenos a las modas vigentes de la cocina de mercado, en la cual la estacionalidad gobierna la carta. En El Imparcial los platos se mantienen invariables temporada tras temporada. “Hay muchos productos, como la sardina, que solo se consiguen frescos en determinada época del año, entonces hay que buscar quién la tiene hasta conseguirla, siempre algún frigorífico guarda”. La Carta es de esas que ya no quedan, con 200 especialidades, tiene el grosor de un libro. El Imparcial es el restaurant más antiguo de Buenos Aires, se fundó en 1860 y debe su nombre a la postura política que conserva hasta hoy. Mientras que los franquistas se juntaban en el desaparecido Bar Español, los republicanos iban al Iberia, y cuando se juntaban la cita era en El Imparcial, donde hablar de política y religión estaba prohibido.

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