REGLAMENTO PARA LA ADMINISTRACIÓN DE LA PROVINCIA DE MISIONES (30/12/1810)

El general MANUEL BELGRANO desde su campamento en Tacuarí, en viaje hacia el Paraguay, para tratar de incorporar ese territorio a la causa de la libertad, iniciada en Buenos Aires en Mayo de ese año,dictó un Reglamento para la administración de la Provincia de Misiones, concediendo a sus habitantes las mismas prerrogativas y derechos que los otorgados a los habitantes del desparecido virreinato del Río de la Plata.

Este Reglamento, venía a ser para Misiones la fórmula de una verdadera Constitución, como también, el primero que se dictaba en las provincias que habían declarado su independencia el 25 de Mayo de 1810 y era una muestra más de su preocupación social y de su afán de justicia. Belgrano Imaginaba un país donde la libertad y la igualdad fueran posibles y por eso dirigió la expedición al Paraguay y buscó extender la Revolución hacia esas regiones. Durante el transcurso de la durísima travesía, tuvo tiempo para fundar pueblos y establecer normas que pueden considerarse como los primeros ensayos de Legislación del país.

Después de recorrer los territorios de Entre Ríos y Corrientes llegó a Tacuarí donde redactó este Reglamento que abarcaba desde temas de Derecho hasta aspectos concretos de la Economía. Entre sus 30 puntos, proclamó la libertad individual y la igualdad ante la Ley y para el otorgamiento de cargos públicos. Organizó la Justicia con el poder de ser la única que fijara las penas y prohibió para siempre los castigos físicos. Marcó los espacios reservados para los edificios públicos, aconsejó incluso su orientación con relación a los vientos. Como era costumbre que los muertos se enterraran en las iglesias, trató de que se abandonara esa práctica mediante la ubicación de cementerios que debían estar cercados por árboles. Ordenó que se otorgaran tierras para vivienda y para explotación agrícola en las que se dio preferencia a los nativos y estableció el uso del mismo sistema de medidas que en Buenos Aires para evitar confusiones. Las multas cobradas por cualquier infracción debían destinarse al mejoramiento de la educación.

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