Ratona

Casi todas las regiones de la República Argentina disfrutan con la presencia de un simpático pajarito, muy pequeño y confiado, de color pardo cuyo nombre común es “ratona”, pero que también es conocida como “ratonerita”, pititurria”, “tacuarita” y “curcucha”. El nombre “ratona” es el que mejor le cabe, debido a su aspecto, tamaño y vivacidad de movimientos, que son semejantes a los de las lauchas o ratoncitos, esos roedores tan comunes en nuestros campos. Pero “ratonera” también le viene bien, debido a su costumbre de andar siempre corriendo de aquí para allá, metiéndose en cuanto agujero o recoveco halla a su paso, dando la impresión de que anda buscando ratones para comer. “Pititurria” hace referencia a la pequeñez de su cuerpito, modismo que también se aplica a las personas de físico esmirriado. “Tacuarita” (diminutivo de “tacuara”, especie de caña sumamente resistente y flexible con las que se hacen las lanzas),  es otro de los nombres que el ingenio popular le aplicó, ya que se “aquerencia” frecuentemente en aquellos lugares donde se estiba y guardan cañas tacuaras para ser empleadas cuando fuere necesario. Finalmente digamos que “curcucha” es un derivado de la voz quichua “hucucha”, nombre que en el noroeste argentino se le da a las lauchas o ratoncitos.

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