Puestero

Los establecimientos de campo, por la extensión y el gran número de animales que tenían, no podían ser eficazmente vigilados desde el casco de la estancia, así llamado el conjunto de edificios donde vivían los propietarios, los mayordomos, capataces y “mensuales”. Por esta razón, en distintos lugares del campo, se levantan pequeñas viviendas que reciben el nombre de “puestos”. En cada uno de ellos, vive un peón con su familia, que tiene a su cargo la vigilancia sobre un sector determinado del campo, debiendo recorrerlo periodicamente, controlando el estado de los alambrados, de las aguadas, de los molinos, tanques y bebederos y muy especialmente al ganado consignado en su sector. Estos peones, que deben gozar de la más absoluta confianza del “patrón” por su honradez y laboriosidad, se llaman “puesteros” y están una escala por encima de los “peones”.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.