PROTECTOR DEL PERÚ (03/08/1821)

Título conferido al general JOSÉ DE SAN MARTÍN por las autoridades del recientemente independizado Perú, en reconocimiento de la gesta que encabezara para lograr que ese país se uniera al concierto de las naciones libres

Al alejarse SAN MARTÍN de´su patria para emprender la campaña libertadora de Perú, dejó a su país envuelto en una guerra civil producto de ambiciones personales de poder, que culminaría en los años 20 con la anarquía. Comprendiendo por ello la necesidad de evitar la repetición de tan lamentables circunstancias, al asumir el mando político y militar de los departamentos ya liberados del Perú, con el título de “Protector del Perú”, se dirigió al pueblo diciendo: “Al encargarme de la empresa de la libertad de este país, no tuve otro móvil que mis deseos de adelantar la causa sagrada de la América libre y de promover la felicidad del pueblo peruano”. Una parte muy considerable de mis deseos se han realizado ya, pero la obra quedaría incompleta y mi corazón poco satisfecho, si yo no afianzara la siempre la prosperidad futura de esta región”.

Desde mi llegada a Pisco, anuncié que por imperio de la circunstancia, me hallaba revestido de la suprema autoridad y que era responsable de su ejercicio. No han variado las circunstancias, puesto que hay aún en el Perú, enemigos que combatir y por consiguiente es de necesidad que continúe en el mando político y militar.

Espero que al dar este paso, se me hará la justicia de creer que no me conduce ninguna mira de ambición, sino la conveniencia pública. Es demasiado notorio que no aspiro, sino a la tranquilidad y al retiro, después de una vida agitada, pero tengo sobre mi, la responsabilidad moral que exige el sacrificio a mis ardientes votos”.

“La experiencia de 10 años de la revolución en Venezuela, Chile y Provincias Unidas del Río de la Plata, me han hecho conocer los males que ha ocasionado la convocación intempestiva de Congresos, cuando aún subsistían enemigos en aquellos países. Lo primero es asegurar la independencia; después se pensara en establecer sólidamente la libertad”.

“Cuando tenga la satisfacción de renunciar al mando y dar cuenta de mis actos a los diputados del pueblo, voy a estar seguro de que no encontrarán en la época de mi gobierno, rasgos de venalidad, despotismo, ni corrupción. Administrar justicia para todos, recompensando la virtud y el patriotismo y castigando el vicio y la sedición en donde quiera que se  encuentre ésta, será la norma que reglará mis acciones, mientras esté yo colocado a cargo del gobierno de esta nación” (ver “San Martín y la Independencia del Perú” ).

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