PRIVILEGIOS COMERCIALES  MOLESTAN A LOS ESTADOS UNIDOS ( 11/11/1824)

Durante el ejercicio de MARTÍN RODRÍGUEZ como gobernador de Buenos Aires, teniendo a BERNARDINO RIVADAVIA como su principal Ministro y consejero, los Estados Unidos habían acreditado como su embajador ante el gobierno de las Provincias Unidas a JOHN MURRAY FORBES, quien entre 1820 y 1831, ejerciendo ese cargo, veía preocupado las diferencias que existían en el trato y en los acuerdos comerciales que se establecían con Inglaterra, afectando seriamente los intereses de su país. Transcribimos a continuación, los principales párrafos de una comunicación que éste enviara a su gobierno:

«A John Ouincy Adams, Secretario de Estado.  N’ 11 — Buenos Aires, 25 de noviembre de 1824.  El constante crecimiento de la influencia británica aquí, es cosa difícil de imaginar. Su origen político está en los deseos de esta gente de obtener el reconocimiento de su independencia por parte de los ingleses y su motivo comercial debe encontrarse, no sólo en la riqueza individual de los comerciantes ingleses, sino en el hecho de que controlan prácticamente todas las instituciones públicas y muy especialmente,  un Banco gigantesco, que a través de los favores que concede a los comerciantes necesitados, ejerce el más absoluto dominio de las opiniones de ese grupo. Su influencia se hace todavía más poderosa, porque los ingleses adquieren a menudo grandes estancias en el campo.

En síntesis, no es exagerado afirmar que Inglaterra deriva de este país y de Chile todos los beneficios de una dependencia colonial, sin tener que incurrir en los desembolsos ni asumir las responsabilidades de una administración civil y militar. Puede fácilmente imaginarse Usted, cuán vejatorio y humillante es para una persona que, como yo, conoce bien las bendiciones políticas que nuestro Gobierno (el de Estados Unidos) ha extendido a este pueblo olvidadizo, llegar a la convicción y sentir diariamente los efectos de la inmerecida y corruptora influencia de Inglaterra,  que nada ha hecho sino agotar y extirpar los recursos del país, con un inmenso y agobiante comercio…

Bien que estos insaciables monopolistas comercien aquí por lo menos cuatro veces más que los Estados Unidos: están, sin embargo, organizando planes para ponernos completamente fuera de competencia.. De nuestro comercio,  los únicos artículos que rivalizan en alguna medida  con las manufacturas británicas,  son algunas sedas de la China, algodón de las Indias Orientales, y algunos de nuestros artículos de manufactura doméstica muy barata, como son las ropas de algodón ordinario. En cuanto este último articulo, cuando  apareció en este mercado,  provocó una alarma inmediata entre los principales agentes de los manufactureros británicos. Se convocó a una reunión, se tomaron muestras que se mandaron a Inglaterra para imitación y un individuo declaró que él gastaría diez, veinte y hasta treinta mil libras, si fuera necesario, para desalojar estas mercaderías «yankees».

Han hecho una imitación de colores, de apariencia similar, pero los minoristas y los compradores descubrieron pronto una gran diferencia en la calidad» del artículo, siendo el nuestro mucho más fuerte y mejor, pues la materia prima nos cuesta más barato» (ver Comercio de importación en 1824)

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