PRIMERAS ESTAMPILLAS (21/08/1856)

La emisión de sellos postales (estampillas), fue durante años el reflejo de los vaivenes políticos que afectaron al país. En 1856 la provincia de Corrientes fue pionera en materia de estampillas, pues fue la primera provincia argentina que implantó el sistema de franqueo de correspondencia por medio de sellos postales adheridos.

Siendo el gobernador de esa provincia el doctor JUAN GREGORIO PUJOL, puso en marcha el Reglamento General de Correos y le pidió a PABLO CONI, Director de imprenta de la provincia, que se ocupara de la confección de los sellos. Estas medidas eran un paso revolucionario en el sistema de comunicaciones postales de entonces, pero llevarlas a la práctica no resultaba nada fácil. Coni descartó el procedimiento litográfico porque era fácil de falsificar y eligió la impresión tipográfica. El problema era encontrar a alguien que fuera capaz de preparar la plancha correspondiente. Cuando ya se daba por vencido, recibió un extraño consejo: consultar a un panadero llamado MATÍAS PIPET. Era éste un inmigrante, nacido en Rouen, Francia, en 1828, que había llegado al país cuando era apenas un adolescente, atraído por los planes de colonización de Corrientes. En su país fue aprendiz de grabador pero aquí instaló una panadería. Definitivamente afincado, se casó y tuvo nueve hijos. Coni le planteó el problema y Pipet decidió ayudarlo, y para dar una imagen al primer sello postal se inspiró en una estampilla francesa de 1849 que mostraba la efigie de la diosa latina Ceres, símbolo de la agricultura.

Con mucha más voluntad que medios materiales, fabricó ocho clisés de cobre, trabajados individualmente, todos muy parecidos pero con evidentes diferencias. Con esos clisés se preparó una única plancha de metal que sirvió para la impresión de 17 emisiones de estampillas, lanzadas a la circulación en 1856 y puesta a la venta en la Administración de Correos de Corrientes y en el comercio de ZACARÍAS SÁNCHEZ Este primer sello postal que se emitió “con destino al interior de la provincia” y que circuló hasta 1880, tenía impreso un valor de “Un Real M. C”., en el cartucho inferior, era de color negro, impreso sobre papel barrilete delgado, azul. Una información aparecida en el diario “El Comercio”, de dicho día, comentaba: “Los sellitos tienen detrás una preparación que, al humedecerla, se pega con facilidad a la carta franqueada”. Y agregaba: “Aplaudimos esta innovación que hará honor a la Provincia que la inicia (Corrientes), y que tan útil será al comercio todo, pues cada uno podrá desde su casa franquear cartas, sin tener que concurrir a la Administración”.

Dos años después, en 1858 aparecieron las de la Confederación Argentina, que circularon hasta 1862, y las de la provincia de Córdoba, que se usaron hasta 1865. En 1861, después de vencer en la batalla de Pavón, Mitre inició la reorganización nacional mediante la negociación entre los gobiernos de Buenos Aires y la Confederación. Como parte de ese proceso se decidió la confección de una nueva estampilla, en lugar de la emitida por la Confederación. Entonces era administrador general de Correos GERVASIO POSADAS, que fue responsable de la organización del servicio, instaló nuevas receptorías, brindó cursos de capacitación para los empleados y redactó reglamentaciones progresistas. También le encargó al litógrafo alemán ROBERTO LANGE la realización de la nueva estampilla. Lange era dueño de un taller litográfico en Buenos Aires llamado San Martín. No se sabe quién fue el autor del diseño, que en realidad se limitó a repetir la imagen de los sellos de la Confederación, es decir el Escudo Nacional, por lo que recibieron el apodo de “escuditos”. La denominación de Confederación Argentina fue reemplazada por la de República Argentina y los sellos se litografiaron e imprimieron en el Banco y Casa de Moneda de Buenos Aires. Apenas un año más tarde, el mismo Lange llevó a cabo una falsificación tomando un sello de 5 centavos, con el que hizo varias tiras hasta completar una plancha de 50 estampillas. La primera tirada de esta falsificación se vendió en la ciudad de Londres. Pero ésta no fue la última ni la única oportunidad en que los sellos fueron falsificados. En 1866 MATÍAS PIPET, El artesano que realizó el primer sello postal que circuló en el país, se trasladó a Mercedes, siempre en la provincia de Corrientes, y siguió ejerciendo su oficio de panadero hasta que falleció el 10 de enero de 1886.

Recordemos que con la emisión de esta primera estampilla, nació en la Argentina la “Filatelia”, un sistema de comunicación auxiliar del estudio y de la historia de los países.

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