PRIMERA JURA DE LA BANDERA (13/02/1813)

En marcha hacia Salta, en las orillas del río Pasaje, el General MANUEL BELGRANO, hace jurar obediencia a la Asamblea Soberana Constituyente y a la Bandera que hiciera ondear por primera vez el a orillas del río Paraná el 27 de febrero de 1812. Una bandera “que tampoco sabemos cómo fue”, dice el historiador DARDO CORVALÁN MENDILAHARZU. “Es de suponer que celeste y blanca —piensa Ricardo Rojas— o blanca con las armas de la Asamblea.” No se conserva ninguna de las banderas del general Belgrano. “¿Cómo sería aquella que ondeó otra vez feliz y protectora en medio del Ejército de su mando sobre el río que desde entonces se llamó del Juramento —dice el mismo Corvalán Mendilaharzu: La que conducida por el Mayor DÍAZ VÉLEZ, cuya espada hizo cruz con la enseña bendita, “que fueron besando de uno en uno” los soldados en ese desfile inolvidable ¿“ Lo cierto es que desde este día la Bandera Argentina, creación puramente del general Manuel Belgrano, se desplegó ante el mundo y empezó su paseo triunfante por una mitad del continente americano.

El general Belgrano dio cuenta del trascendente acto a la Asamblea, por medio de la nota siguiente: “Cumpliendo con lo que Vuestra Excelencia me ordena en fecha primero del corriente, procedí en este día a prestar el reconocimiento y competente juramento de obediencia a la Soberana representación de la Asamblea Nacional bajo la solemnidad respetuosa de las armas de mi mando, y según la fórmula que Vuestra Excelencia me prescribe. El acto ha sido uno de los más solemnes que se han celebrado en toda época de nuestra feliz revolución. La bandera del Ejército fue conducida por el mayor Eustaquio Díaz Vélez, a quienes llevábamos en medio, el Coronel Martín Rodríguez y yo escoltados por una Compañía de granaderos que marchaba a son de música. Formado el Ejército en cuadro se situó en medio dicho mayor con la bandera. Proclamé al ejército anunciándole la nueva que motivaba el acto, e hice leer en voz alta el oficio circular de Vuestra Excelencia e impreso adjunto. Inmediatamente presté por mi parte el juramento en presencia de las tropas, y bajo la fórmula prescripta, ante el mayor general, quien lo ejecutó del mismo modo ante mí. Continuaron después los coroneles y comandantes, y concluido el juramento de éstos, interrogué bajo la misma fórmula a todos los individuos que formaban el cuadro, quienes con sus expresiones y la alegría de sus semblantes manifestaban la sinceridad de sus promesas y el júbilo que había causado en todos el logro de sus deseos. Colocando después el mayor general su espada en cruz con el asta bandera, todas las tropas en desfilada la fueron besando de uno en uno, y finalizado este acto, volvió el mismo mayor general con la bandera hasta el lugar de mi alojamiento a la cabeza de todos los cuerpos que le seguían a son de música. Yo no puedo manifestar a Vuestra Excelencia cuánto ha sido el regocijo de las tropas y demás individuos que siguen a este ejército, una recíproca felicitación de todos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes que volver a ser esclavos, han sido las expresiones comunes con que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las esperanzas de cimentar muy en breve el gran edificio de nuestra libertad civil. Dios guarde a Vuestra la excelencia muchos años. Río del Juramento, en otro tiempo del Pasaje, 13 de febrero de 1813.”

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