PRIMERA IMPRENTA EN EL RÍO DE LA PLATA (1766)

La primera imprenta del Virreinato del Río de la Plata fue construída artesanalmente por los jesuitas de las misiones, en 1630, con la intención de intensificar y mejorar su tarea evangelizadora y no bien juzgaron la conveniencia de imprimir textos religiosos en idioma guaraní. “Fue un caso singular del uso del sistema tipográfico, después de la invención de GUTEMBERG. “Fue una creación muy original”, dirá BARTOLOMÉ MITRE en escritos de 1896. Los jesuitas, que desarrollaban una invalorable labor social y cultural en el país, montaron esta primera imprenta para uso de las misiones, que funcionaron en los pueblos de Loreto, San Javier y Santa María (1).

Con la colaboración de obreros indígenas construyeron las primeras prensas y tipos que sirvieron para la difusión de muchas obras religiosas y educativas en guaraní, castellano y latín. El papel utilizado era importado, pero los jesuitas tenían proyectada la instalación de una fábrica de papel que nunca pudieron concretar. Según el historiador UGARTECHE, de ese precario taller montado en Loreto, provincia de Misiones, en 1700 surgió “Martirologio romano”, quizás el primer libro impreso en tierras argentinas. En 1722 los jesuitas editaron entre otras muchas obras, el primer diccionario español-guaraní de casi 600 páginas, pero hacia 1747 y por razones nunca aclaradas, la imprenta misionera dejó de funcionar. En 1764 los jesuitas importaron, esta vez sí, de Italia, con destino al Colegio de Monserrat, en Córdoba, una completa imprenta, que funcionó hasta 1776, cuando los jesuitas fueron expulsados del país por orden de Carlos III, permaneciendo arrumbada en un sótano de la Universidad de Córdoba. En 1779 el Intendente de Buenos Aires solicitó permiso al rey para introducir una imprenta en la ciudad. Pero el virrey VÉRTIZ Y SALCEDO se acordó de la antigua imprenta de los jesuitas y pidió al rector de la Universidad de Córdoba que la enviara a Buenos Aires, con la intención de acrecentar las rentas de la casa de niños abandonados por sus padres, a quienes había dotado de un asilo llamado “Casa de Niños Expósitos”.

Todo el material, maquinarias y equipos de la imprenta que los jesuitas habían instalado en 1766 en el Colegio de Monserrat de aquella ciudad antes de ser expulsados de América, llegó a bordo de una carreta tucumana y fue instalada en ese Asilo, originalmente ubicado en la esquina de San Carlos y San José (hoy Alsina y Perú), comenzó a llamarse “Real imprenta de Niños Expósitos” y fue la primera que funcionaría en la capital de la Colonia. Los tipos y enseres estaban muy deteriorados y fue muy costosa su reparación según lo afirmó el mismo Vértiz en su “Memoria”. El 6 de octubre de 1780, según dice BARTOLOMÉ MITRE, un librero portugués llamado SILVA AGUIAR que debía hacerse cargo de esta imprenta, le manifestó al virrey Vértiz estar ya ordenada la “letra que había llegado toda empastelada” y le solicitaba, en consecuencia, “declaración respecto de hallarse en estado de su actitud y de haber dado principio a tan importante tarea de imprimirse lo que ocurra”. Vale decir que, en esa fecha (6 de octubre de1780), se hizo en Buenos Aires la primera impresión, por cuanto la imprenta de niños expósitos ya estaba habilitada para imprimir. Luego el mismo SILVA AGUIAR fue el encargado de ponerla en marcha para imprimir los catecismos y las cartillas de primera letras que se distribuían luego hacia todo el virreinato. Los trabajos que encargaba el Cabildo, las reparticiones oficiales y el comercio que comenzaba a comprender los beneficios de la publicidad para poner en marcha sus negocios. Pero como el señor Aguiar no era un experto, fue remplazado por AGUSTÍN GARRIGÓS que puso en funcionamiento el taller de donde salieron tablas de contar, almanaques, guías, devocionarios y carteles y desde abril de 1801 hasta octubre de 1802, editó un órgano de prensa que es considerado el primer periódico porteño: el “Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata” , impreso con pliegos de papel confeccionados con trapos viejos y cuyo fundador y primer Director, FRANCISCO ANTONIO CABELLO, era quien en 1790 había creado en Lima, el diario “Curioso, Erudito y Comercial”, primer periódico de Sudamérica.

(1)  Recordemos que los primeros talleres tipográficos del continente americano, se instalaron en la ciudad de Méjico en 1539 y en Lima, Perú en 1581 y los dos funcionaron con maquinarias traídas desde Europa.

2 Comentarios

  1. Angel Xavier Cordoba

    Emocionante relato soy gráfico con 45 años en el oficio cuando mencionan que los tipos de tipografía llegaron enpastelados significa que estaban todas las letras mezcladas y tuvieron la inmensa tarea de clasificar letra por letra y verificar que no se hallan dañado . Soy orgulloso de ser gráfico y de trabajar en una imprenta toda una vida es un oficio bendito por dos razones todo lo que se imprime perdura en el tiempo y los impresos publicitarios de propaganda van a la basura y se vuelven a imprimir por eso es bendito

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    1. Horacio

      Señor Córdoba: Gracias por su comentario. En mis años mozos, ejerciendo el periodismo en Mar del Plata, tuve la gratísima experiencia de editar un periódico que imprimía en una “plana”, los textos los escribía en una “Linotype” del 1890, los títulos los hacía en una “Ludlowd” y como no teníamos dobladora, los ejemplares que iban saliendo los armábamos y doblábamos a mano. El olor a tinta fresca y las manos negras por haberlas pasado a lo largo del doblez, son recuerdos imborrables que Usted ha traído a mi mente con su comentario. Tiene todo el derecho de sentirse orgulloso de su profesión. La letra escrita tiene valores tales como la perdurabilidad, la practicidad y la accesibilidad, que hasta ahora, no han podido ser igualados por las tecnologías modernas. Un abrazo colega.

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