PRIMERA HORA OFICIAL (12/03/1859)

La ciudad de Buenos Aires tuvo por primera vez una “hora oficial” . El 12 de marzo de 1859, El general BARTOLOMÉ MITRE, que entonces era Gobernador de Buenos Aires, firmó un decreto por el cual todos los relojes públicos y de las oficinas del Estado debían arreglarse de acuerdo con la hora tomada en el taller de relojería de los señores ADOLFO JAEGGLI e ISIDORO DIAVET, que quedaba en la calle Perú número 3. Esa primera hora oficial fue obtenida teniendo en cuenta el meridiano de la ciudad, y Jaeggli y Diavet realizaron sus mediciones en el observatorio que tenían instalado en la torre de la Basílica de Nuestra Señora de la Merced. El observatorio dejó de funcionar en 1894, y el expediente firmado por Mitre fue encontrado entre los objetos que pertenecieron al último propietario de la relojería. En realidad, hasta 1894 el país no contó realmente con una hora oficial, y la falta de sistema sometía a la gente a un verdadero caos. Cada ciudad o localidad tenía horas diferentes y la única guía más o menos confiable eran las campanadas de las iglesias o algunos relojes municipales. El viajero que partía de una ciudad ni se molestaba en mirar la hora, ya que había muy pocas posibilidades de que coincidieran los cálculos. En setiembre de 1895 se fijó la primera hora oficial para toda la Nación, proporcionada por el Observatorio de Córdaba, y recién en 1920, la Argentina se incorporó al actual sistema horario mundial (Agradecemos la colaboración del lector Pedro Casajús).

La primera hora oficial fue decretada el 1º de noviembre de 1894 y correspondía al horario del “Observatorio Astronómico de Córdoba”. Antes, cada población utilizaba su propia hora local. Esta hora era provista por los distintos observatorios, por el servicio hidronaval e incluso por las estaciones de ferrocarril. En algunas ciudades se utilizaban más de una hora debido a que la estación de ferrocarril local utilizaba la hora del ramal terminal, mientras que el resto del pueblo utilizaba la hora correspondiente para ese meridiano. Según GABRIEL CARRASCO (1854-1908), intendente de la ciudad de Rosario y promotor de la uniformidad horaria, “en casi todas las ciudades argentinas la hora local dependía de la voluntad del relojero que tenía más clientes.

Finalmente, el 24 de febrero de 1920, la Argentina se adhiere a la “Convención Internacional del Huso Horario” y la República Argentina adopta el huso horario 4 al Oeste de Greenwich (GMT -4) que corresponde a la longitud de 60° O. Esta longitud corresponde al cuarto huso horario, que abarca la mayor parte del país.

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