PRIMERA CARRERA DE VEHÍCULOS CON CUATRO RUEDAS EN UN CIRCUITO CERRADO (16/11/1901)

El 16 de noviembre de 1901 se corrió en Buenos Aires la primera carrera con vehículos de cuatro ruedas, en un circuito cerrado,  que fue también la primera competencia automovilística del país. Eran los tiempos de la “belle époque”, cuando la aristocracia nacional se embarcaba en la aventura todavía romántica de las máquinas. Se iniciaban tiempos de grandes cambios, en los que el desarrollo tecnológico iba a ser el mayor protagonista. Por la ciudad de Buenos Aires ya marchaban los primeros tranvías eléctricos, comenzaba a funcionar la primera usina de la “Compañía Trasatlántica de Electricidad” y el cine asombraba a los porteños que contaban con su primera Sala cinematográfica.

Para completar el panorama, los vehículos mecánicos comenzaban a ser parte de la vida cotidiana de los argentinos y en 1899 en el velódromo de Palermo, se había disputado la primera competencia entre artefactos mecánicos que se había realizado en el país y que fuera ganada por un tal RADÉ.. Pero dos años más tarde, esos triciclos que habían empleado, RADÉ y su rival, dieron paso a los vehículos de cuatro ruedas y el 16 de noviembre de 1901, se inició la historia del automovilismo deportivo nacional. Ese día se realizó la primera carrera automovilística del país y el escenario fue el antiguo Hipódromo de Belgrano, donde hoy está el estadio de River.

Participaron autos propulsados por vapor, electricidad y nafta y se presentaron los coches más veloces que se hallaban en Buenos Aires, conducidos por los fanáticos del nuevo deporte. AARÓN ANCHORENA, precursor de la aeronavegación, piloteando un “Panhard” a nafta y MARCELO TORCUATO DE ALVEAR, futuro presidente de la República, piloteando un “Locomobile” fueron sus dos únicos e intrépidos participantes que finalizaron la prueba. La concurrencia fue escasa pero entusiasta y Alvear cruzó primero la meta con quince metros de ventaja sobre ANCHORENA. Tres años más tarde, en la misma pista, volvieron a enfrentarse ALVEAR, ANCHORENA y otros cuatro competidores, entre los que se contaba JUAN CASSOULET. En esta oportunidad, La carrera fue sobre mil metros y CASSOULET, que manejaba un auto “Rochester”, pronto dejó atrás a todos los competidores, y ganó la competencia a un promedio de 79 kilómetros por hora, una velocidad extraordinaria para la época. Pero la hazaña casi le cuesta la vida, porque s llegó a la meta envuelto en llamas, CASSOULET, que no había sufrido ninguna herida, recibió como premio cigarrera de plata. Más tarde comentó con elegancia el accidente, diciendo: “Me ensucié la ropa, pero salvé la galera”. El resultado de estas pruebas marcó la tendencia del futuro: las máquinas impulsadas con nafta terminarán por imponerse sobre los otros combustibles y a partir de entonces, el automovilismo se convirtió en una pasión nacional

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