PRIMERA AUDIENCIA DE BUENOS AIRES (6/4/1661)

En 1661 Felipe IV creó la primera Audiencia de Buenos Aires, fundamentalmente con la intención de frenar el contrabando en el puerto de la ciudad. Pero en medio de una maraña de funcionarios corruptos, la Audiencia fracasó en sus propósitos y fue suprimida diez años más tarde. Desde ese momento, Buenos Aires, pasó a depender de la Audiencia de Charcas, con los múltiples problemas que representaba tener al tribunal a semejante distancia.

En 1778, el virrey CEBALLOS pidió al rey que volviera a abrir la Audiencia de Buenos Aires, pero ningún trámite era demasiado fácil en aquélla época. Se inició un largo expediente burocrático y cuatro años más tarde se concedió permiso para la instalación, que recién pudo concretarse el 8 de agosto de 1785, cuando el virrey Loreto dispuso mediante un Bando la reapertura de la Audiencia de Buenos Aires, Tribunal de justicia que fue una de las instituciones más importantes de las colonias españolas.

Las Audiencias tenían amplias funciones y gran poder sobre los asuntos públicos. Entre otros temas, resolvían sobre los problemas de la administración, las encomiendas de indios, la inspección y censura de libros, las herencias y los testamentos, y las cuestiones relacionadas con la Iglesia. La primera Audiencia variable de jueces, llamados Oidores, periódicamente realizaban giras o “visitaciones” para inspeccionar el territorio a su cargo y observar las condiciones económicas, sociales y religiosas. La Audiencia de Buenos Aires, que tenía en su jurisdicción a todas las actuales provincias del Río de la Plata, quedó formada por un Presidente, que era el virrey, un Regente, cuatro Oidores y un Fiscal, que era al mismo tiempo, Protector de los indios. La institución fue disuelta en 1812.

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