PRIMERA ADUANA INTERNA (1622)

Para evitar la entrada de productos importados que ingresaban de contrabando por el puerto de Buenos Aires, lo que atentaba contra sus intereses, los comerciantes limeños lograron que se estableciera en la provincia de Córdoba, una Aduana interna, o Aduana seca (porque no estaba en la margen de ningún mar o río) y allí se gravaba con un 50% de recargo a las mercaderías que llegaban desde Buenos Aires. Pero aún así, no se logró terminar con el contrabando, por lo que en 1651 se la trasladó a la provincia de Salta, para controlar el contrabando, pero ahora, el que se hacía vía Perú.,

Transcribimos a continuación la Provisión dictada por Felipe IV,  el rey de España, disponiendo tal instalación: “Por cuanto, por Cédulas, Provisiones y otras órdenes dadas, está dispuesto y ordenado que de ninguna de las provincias de mis Indias Occidentales pueda haber género de contratación con estos mis Reinos por ninguna parte, si no fuere por vía de la Casa de Contratación de Sevilla y en las flotas que se despachan en ella. Y sin embargo de ello,  he entendido que ha sido grande el exceso que siempre ha habido en meterse en las dichas mis Indias por el Puerto de Buenos Aires mucho género de mercaderías y esclavos maliciosamente, con que se hinche la mayor parte del Perú y de ello, de lo que resulta no hallarse después salida, de lo que va en las dichas flotas, en gran daño riel comercio universal y de mi Patrimonio y Rentas reales, de más de lo cual, se saca mucha cantidad de oro y plata por las dichas provincias del Río de la Plata que la mayor parte de ello vaya al Brasil, Pernambuco y otras partes de donde se extravía y pasa fuera del Reino y va a parar en poder de los enemigos rebeldes. Y entran y salen por el dicho Puerto mucha cantidad de pasajeros sin mi licencia, y la mayor parte de ellos Portugueses y de otras naciones y se hinche la Tierra de gente perniciosa a la paz y quietud de ella,

Ordeno y mando que se ponga y forme luego la dicha casa de Aduana en la dicha ciudad de Córdoba del Tucumán y que se entienda y tenga aquel paso y Aduana, por Puertos secos, para que ahora, en ningún tiempo ni por ninguna causa, se pueda sacar ningún oro ni plata en moneda, ni monedas mayores o menores, ni en vajilla ni en barras de plata, ni en piñas, ni en otro ningún género de plata ni de oro.

Y que las personas seculares o eclesiásticas, militares o de orden que incurrieren en lo contenido,  sean habidos por reos y delincuentes y culpados en todas las penas debidas. ..

Y por que se ha considerado que los pasajeros que fueren o vinieren de unas provincias a otras,  es fuerza que hayan menester algún dinero para el gasto de su camino, tengo’ por bien y permito a estos tales, se les deje pasar en moneda lo que a los oficiales de la dicha Aduana les pareciese ser suficiente cantidad para dicho efecto y no más.

Y  considerando el beneficio de los vasallos vecinos y moradores de las dichas provincias, se declara que los frutos de la dicha tierra, los pueden pasar libremente al Perú por los dichos Puertos secos y venderlos en las partes que quisieren y que con su producido, puedan emplear en el Perú, en la ropa y mercadería que quisieren y traerlas a las dichas provincias del Río de la Plata, sin que por razón de ello, a la vuelta y entrada,  paguen ningún derecho. ..

“Que por cuanto… ,se ordena que las mercaderías de España que pasaren al Perú por la dicha Aduana de las que se hubieren desembarcado y entrado por Buenos Aires o el Brasil, se pague el 50 %  de derechos sobre el -precio de la mercadería,  según los precios comunes que dichas mercaderías tuvieren en el Perú. Fechado en Madrid a 19 de noviembre de 1661 (“Archivo de la Nación Argentina”. Época colonial. Reales Cédulas y Provisiones. Museo Mitre.

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