PRIMER SITIO DE MONTEVIDEO (27/05/1811)

La Junta de Gobierno de Buenos Aires, una vez razonablemente  resueltos los problemas de su frente interior, decidió volcar todos sus esfuerzos a la expulsión de los realistas que ocupaban Montevideo, último bastión realista en el Río de la Plata que estaba al mando del virrey JAVIER ELÍO. Para ello, definió un plan de operaciones por el que MANUEL ARTIGAS operaría en el norte de la Banda Oriental, JOSÉ ARTIGAS en el centro y el general VENANCIO BENAVÍDEZ lo haría contra Colonia. El plan previsto avanzaba de acuerdo a lo planeado y la capitulación de El Colla (21 de abril), las caídas de Minas (24 de abril) y de Canelones y Maldonado (29 de abril), la victoria obtenida el 25 de abril en San José y con la próxima caída de Rocha, que al fin se produjo el 7 de mayo, hacían inminente la derrota de ELÍO.

Batalla de Las Piedras. ELÍO, viendo estrecharse el cerco sobre Montevideo envió al capitán de fragata JOSÉ POSADAS con una división de 1230 hombres y éste estableció su campamento en Las Piedras. En la mañana del 18 de mayo, JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, partió desde su campamento en Canelones al mando de 400 hombres de infantería y 600 de caballería y ambas fuerzas se encontraron en la Batalla de Las Piedras, logrando Artigas una aplastante victoria. Mientras tanto BENAVÍDEZ, que había iniciado el sitio a Colonia, finalmente, el 27 de mayo logró tomarla, luego de que los realistas al mando de GASPAR VIGODET, se replegara hacia Montevideo. El triunfo de la Batalla de las Piedras dio a los juntistas de Buenos Aires el dominio total de la campaña y la toma de Colonia, les dejó expedito el camino a Montevideo. Aprovechando el efecto de la moral de su victoria, Artigas exigió la rendición de la plaza y rechazada ésta, el 21 mayo la somete a un estrecho sitio (“Primer sitio de Montevideo”),  privándola de recursos y estableciendo sus fuerzas en el Cerrito, hasta que el 1º de junio de 1811, llega el general JOSÉ RONDEAU, quien se incorpora con sus fuerzas al sitio, quedando a cargo de la operación, mientras que ARTIGAS asume como segundo comandante y Comandante Principal de las Milicias Patrióticas.

La ciudad de Montevideo tenía muros de nueve metros de altura y seis de ancho, con cuatro bastiones rodeados por un foso. El sistema de defensa de la ciudad se completaba con la Fortaleza del Cerro, el Fuerte de San José del Real de San Felipe y Santiago y la isla de las Ratas, ubicada en la bahía, donde los realistas habían construido un depósito de pólvora, un centro de detención y una nueva Batería que contaba con diez cañones, seis de a 24, dos de 18 y 2 de 12. El bloqueo, si bien era muy riguroso por tierra,  era incompleto, por cuanto la escuadra realista mantenía el control del Río de la Plata y de los ríos Uruguay y Paraná y esto permitía que Montevideo estuviera en condiciones de impedir la caída de la plaza, mientras mantenía su bloqueo por mar al puerto de Buenos Aires y efectuaba incursiones en los ríos interiores para hostigar las poblaciones ribereñas, crear o acentuar disensiones y asegurar el abastecimiento mínimo de la ciudad.

Con una formidable fortificación, fuertemente artillada y el control aún indiscutido del río, la ciudad de Montevideo era prácticamente inexpugnable para un ejército sitiador de escasa artillería, por lo que las fuerzas al mando de RONDEAU se limitaron solamente a asegurar el control de los accesos a la ciudad de manera que no pudieran proveerse de alimentos y agua (los pozos quedaban fuera de sus límites), sin poder hacer mucho más por medio de su menguada flotilla, aunque con sus cañones durante el día y sus morteros durante la noche, persistían en un constante bombardeo de la plaza.

Incursión a la Isla de las ratas. A mediados de 1811, el bombardeo a los bastiones de Montevideo estaba a punto de concluir por falta de pólvora por lo que se pensó en atacar la batería enemiga en la isla de las Ratas, en la bahía de la ciudad, con el fin de capturar el depósito de pólvora que allí existía. RONDEAU y SOLER acordaron llevar a cabo el proyecto y pusieron al mando de la infantería y del comando de la operación al capitán del Regimiento de Dragones de la Patria JUAN JOSÉ QUESADA, quien armó una fuerza de setenta voluntarios, incluyendo los bogadores procedentes de los diversos cuerpos que participaban del bloqueo. Quesada nombró como su segundo al teniente de Dragones JOSÉ CAPARRÓS, mientras que el teniente de marina PABLO ZUFRIATEGUI, secundado por el ayudante de artillería VICENTE BARBAS,  iba al mando de los botes, provistos por pescadores del arroyo Miguelete.  El asalto se hizo efectivo el 15 de julio de 1811. Tras atracar, ZUFRIATEGUI y sus hombres, redujeron a la guardia 6y al comandante de la plaza y rindieron a la guarnición. Tras cargar cerca de una tonelada de pólvora, armamentos y correajes, clavaron los diez cañones y partieron de regreso, llegando a la madrugada a su campamento.

Intervención portuguesa. JAVIER ELÍO prosiguió con su estrategia de retrotraer la situación en el Río de la Plata, a la existente a mediados de 1810: Según sus planes, Buenos Aires se retiraría de la Banda Oriental y negaría todo apoyo a los insurgentes y a cambio, Montevideo levantaría su bloqueo naval, a la espera de la resolución del Consejo de Regencia. Con Buenos Aires fuera, sometería las milicias orientales con el auxilio portugués y decidido a lograr estos objetivos, en marzo de ese año, emitió una proclama amenazando directamente con la intervención portuguesa, si Buenos Aires y Artigas no cedían a sus pretensiones. La Gazeta de Buenos Aires, en su edición del jueves 4 de abril de 1811, publicó el texto de este “ultimátum”: “El virrey de estas provincias á los habitantes de toda la campaña de la banda oriental del Río de la Plata: Vecinos de toda esta campaña, las intrigas, y sugestiones de la desesperada Junta de Buenos Ayres os han precipitado en el proyecto más disparatado, y criminal. Retiraos a vuestras casas á gozar de vuestra tranquilidad. No se os perseguirá: de otro modo vuestra ruina y la de vuestras familias es ciertísima. La Junta de Buenos Ayres ni quiere, ni puede daros los auxilios de soldados, y armas que os promete, porque ni los tiene ni puede pasar expedición alguna por el río, que no sea desbaratada por los muchos barcos armados con que le tengo inundado; pero aunque alguno escape ¿de que os sirve? mirad que á mí sola orden entrarán cuatro mil portugueses, y con la expedición que ha salido á la campaña, cogidos entre dos fuegos, ni podéis escapar, ni entonces os valdrá el arrepentimiento. Todavía ahora tenéis ocasión; retiraos, os digo otra vez á vuestros hogares, y si no me obedecéis, pereceréis sin remedio, y vuestros bienes serán confiscados. Montevideo marzo 20 de 1811, Javier Elío”

.La respuesta del general  Venancio Benavidez fue “Sr. D. Xavier Elío: Á siete mil hombres dispuestos, y preparados á defender á nuestro Soberano el Sr. D. Fernando VII, la patria, y sus sagrados derechos no se conquistan con papeles” . Y no menos contundente fue la respuesta de Buenos Aires, pues, mientras, Michelena seguía con su bombardeo sobre la ciudad, sin lograr resultados, pues lejos de intimidar a la población y forzar a sus autoridades a aceptar el retiro, la ciudad radicalizó su posición, apoyando a su gobierno,

A principios de julio de 1811 el “Ejército Pacificador de la Banda Oriental” con unos 4.000 portugueses, invade la Banda Oriental a las órdenes del  capitán general DIEGO DE SOUZA y el 17 de julio de 1811 inicia el avance hacia el sur cruzando el río Yaguarón. En septiembre toma la Fortaleza ·Santa Teresa” y el 3 de octubre prosigue su marcha hacia el oeste sin encontrar resistencia, llegando a Maldonado a mediados de octubre, donde establece su Cuartel General.

El armisticio. En abril de 1811, el embajador británico en Brasil, lord STRANGFORD, había iniciado sin éxito un proceso de mediación orientado a mantener el “statu quo” que dejara en suspenso la disputa de fondo entre las autoridades de Buenos Aires (los “juntistas”) y las autoridades de Montevideo (los “regentistas”) y aunque obstinadamente ambas partes mantuvieron su posición, pronto habría de cambiar la situación. Las noticias de la derrota del 20 de junio de 1811 en la Batalla de Huaqui, la retirada del Ejército del Norte y una tensa situación interna, sumadas a la invasión portuguesa de julio de ese año y la inquietante presencia de una poderos fuerza portuguesa instalada en Maldonado, impulsaron a la Junta Grande, deseosa de cerrar ese frente,  a enviar ante ELÍO una comisión integrada por el Deán GREGORIO FUNES,JUAN JOSÉ PASO y MANUEL DE SARRATEA, a fin de gestionar un armisticio pero las negociaciones fracasaron porque ELÍO exigía el abandono total de la Banda Oriental como condición para cualquier arreglo, condición que evidentemente no podía ser aceptable ni para la opinión pública de Buenos Aires ni mucho menos para los orientales.

Al volver la delegación a Buenos Aires, se encontró con que la Junta había caído y el poder ahora lo ejercía el Primer Triunvirato compuesto por CHICLANA y los citados PASO y SARRATEA. Estos estaban decididos a avanzar con el armisticio y el 7 de octubre de 1811 se cerró un acuerdo con JAVIER ELÍO, por el cual se cesaban las hostilidades, se levantaban ambos bloqueos, se retiraban los ejércitos de Buenos Aires y de Portugal y se evacuaban las tropas instaladas en las villas entrerrianas de Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú. El 10 de octubre, en un paraje conocido como la quinta (o chacra) La Paraguaya, hubo una segunda reunión de vecinos con JOSÉ JULIÁN PÉREZ, representando al Triunvirato en negociaciones con ELÍO, a fin de lograr consenso para la firma de un armisticio y a pesar de no

haberlo logrado, el 20 de octubre de 1811, se firmó este Armisticio, ratificado al día siguiente por ELÍO y el 24 por el Triunvirato, pese al rechazo expresado por Artigas y el pueblo oriental. Finalmente, el 23 de octubre, el pueblo oriental se reunió en la Asamblea de San José y resolvió aceptar “exclusivamente por obediencia”,  el acuerdo entre el gobierno porteño y los realistas de Montevideo, pero también mantenerse en armas contra la invasión portuguesa y emigrar del territorio nuevamente controlado por ELÍO. Así se iniciaría el “Éxodo Oriental”, donde un número aproximado de 16.000 personas entre milicianos y civiles marcharon con sus posesiones al norte conducidos por su caudillo JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS.

9 Comentarios

  1. Pepe

    Es una porqueria

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor Pepe: Le agradeceremos nos diga qué es una “porquería”. Si es algún dato, lo que considera equivocado, nos resultará muy útil que nos lo aclare, para hacer las correcciones que fueran necesarias. Nosotros solamente exponemos los hechos y no pretendemos ni juzgarlos, ni deformarlos.

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  2. Anónimo

    si, es muy largo sinceramente

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  3. Anónimo

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  4. AFC

    Gracias por el material.
    Está a la medida cierta, se entiende y deja visualizar cada paso del hecho.

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  5. Anónimo

    es un monton

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  6. Anónimo

    Uh, esto no es Google
    Hostiaaa!

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  7. Anónimo

    Como lo borró?

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  8. Anónimo

    gracias por el matereal me servio bastante para mi escrito

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