PRIMER RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA (18/08/1818)

El rey Kameha Meha I, soberano de las islas Hawai, firma con Hipólito Bouchard, un Tratado que significa el primer reconocimiento de la Independencia argentina (ver Primer reconocimiento de la Independencia Argentina). El 9 de julio de 1817 la fragata “La Argentina” partió del puerto de Buenos Aires con destino a Madagascar. La comandaba Hipólito Bouchard, un marino francés que había luchado junto al almirante Brown y a quien el Director Supremo Pueyrredón otorgó patente de corso, para que interceptara a todos los barcos españoles que encontrara en su camino. Después de vivir increíbles aventuras y de enfrentar piratas, barcos negreros y graves enfermedades, la nave llegó a Hawai, donde gobernaba Kameha Meha I, un rey anciano y muy popular que tenía bajo su mando casi todas las islas del archipiélago y a quien se apodaba el Napoleón de la Polinesia. En el puerto de Karakakowa se encontraba la fragata ar­gentina “Santa Rosa de Chacabuco”, que había sido robada por su tripulación y luego vendida al rey de Hawai, La nave era buscada por el gobierno argentino, que había dado la orden de tomar el barco y apresar a sus tripulantes empeñado en eso, Bouchard fue la residencia de Kameha para pedirle la devolución de la nave. El viejo rey lo recibió vestido con uniforme de la marina inglesa y no quiso devolver el barco, argumentando que lo había comprado de buena fe, pagando por él con un buen cargamento de ron y sándalo. Después de una larga negociación, lograda con la ayuda de un intérprete norteamericano, el rey aceptó devolver el barco, a cambio de valores equivalentes a los que había pagado, prometiendo además, entregar a los tripulantes, si se lo indemnizaba por los gastos de asilo. Finalmente se cerraron los acuerdos y se concluyó así el primer tratado internacional firmado por la Argentina, que aseguraba la unión para la paz, la guerra y el comercio, tratado que paso a ser, el primer reconocimiento de la independencia argentina. Hechas las paces entre el capitán HIPÓLITO BOUCHARD, con el octogenario rey, se intercambiaron regalos, entregando Bouchar una rica espada y un nuevo uniforme de la armada argentina, a cambio de agua y víveres frescos para poder continuar su viaje en misión de “corso”.

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