PRIMER ALUMBRADO PÚBLICO CON ELECTRICIDAD (1883).

El 3 de setiembre de 1853, se realizó en Buenos Aires la primera experiencia de alumbrado público con electricidad que tuvo lugar en el país. Por entonces la ciudad todavía se iluminaba con faroles alimentados con aceite y recién comenzaba a instalarse la iluminación a gas. El autor del primer ensayo de luz eléctrica fue un dentista de origen francés llamado JUAN ETCHEPAREBORDA, que había nacido en los Bajos Pirineos en 1823 y apenas recibido llegó a estar tierras donde se estableció. Aquí logró ser uno de los más importantes profesionales en su especialidad y en 1852 fue nombrado examinador oficial para la reválida de títulos extranjeros. Pero, además, de ser dentista, ETCHEPAREBORDA era un apasionado de las novedades científicas y técnicas y se mantenía bien informado gracias a la correspondencia que mantenía con muchos países del mundo.

Pese al éxito logrado por JUAN ETCHEPAREBORDA el 25 de mayo de 1854, las autoridades de Buenos Aires, no quisieron correr riesgos, por los peligros que estimaban podían traer a la población la electricidad, esta nueva tecnología todavía no muy bien desarrollada Fue por eso, que la ciudad de La Plata, en 1883, gracias a la visión de sus autoridades,  se transformó en la primera de América Latina, en contar con iluminación eléctrica  en sus calles, ya que hacia allá  fue ETCHEPAREBORDA con su usina y sus faroles y los instaló sobre la calle 7 de esa ciudad, para asombro de los platenses.

Mucho más tarde ya en en el tiempo, fue JORGE NEWBERY (1875-1914), quien vislumbró los beneficios del empleo de la lectricidad para el alumbrado público y desde su cargo como “Director del Servicio de Alumbrado Público”, en la Municipalidad de Buenos Aires, promovió el uso de las lámparas de filamento de tungsteno, para reemplazar las de carbón que se estaban utilizando.

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