PLAZOLETA DEL FUERTE O PLAZA DE MAYO (1580)

Hasta el año 1881, la plaza principal de Buenos Aires, que era la “Plaza Mayor” denominada así en 1580 por JUAN DE GARAY,  estaba dividida por la “Recova Vieja”, en dos plazas: la “Plaza de Mayo” (antes, hasta 1810, “Plazoleta del Fuerte”)  y la “Plaza de la Victoria”. Imaginemos ahora que estamos en 1820, haciendo una excursión por el río de la Plata en el buquecito “Mosca”. Mientras se realizan las maniobras para atracar, podremos contemplar desde la rada, a la ciudad de Buenos Aires, cuyo aspecto no tiene nada de particular. Desembarcaremos en el paraje denominado “el bajo” y si avanzamos por un trayecto, no muy aseado, debido a la “basura” arrojada allí por el río y a los pocos pescados en estado de putrefacción, abandonados por los pescadores, veremos desde la orilla, hileras de casas nada bonitas, sino casi todas bajas y de igual estilo primitivo, cuyas sencillas fachadas están interrumpidas solamente por las torres de las iglesias y las barrancas del río, cubiertas en parte por abundante vegetación. Continuemos el camino a través de la Alameda” (paseo de Julio) y debajo de la sombra de los ombúes, y sobre unos pocos bancos de ladrillo veremos sentadas algunas personas, y a pocos pasos, llegamos a la Plaza “25 de Mayo”. A nuestra izquierda veremos el antiguo “Fuerte o Fortaleza (Casa de Gobierno), residencia en otros tiempos de los virreyes y gobernadores del Río de la Plata. Sobre sus paredes, dos veces seculares, hay varias bocas de cañón, teniendo por entrada un ancho portón de hierro, al que se llega por un puente levadizo a través de un foso que rodea todo el edificio. En el fondo de este foso, lleno de basura, juegan a las barajas” o tiran a la “taba” varios soldados de la guarnición, mal vestidos, descalzos algunos, con el pelo largo y desgreñado, en compañía de varios muchachos que hacen la rabona” en aquel lugar.

Esta plaza, que antes de la Revolución de Mayo se llamó “plazoleta de la Fortaleza”, carecía de todo adorno. Solamente había cerca del foso algunos asientos de ladrillos que se llamaban poyitos” (vaya a saberse por qué). No tenía empedrado y estaba siempre mal cuidada, como el resto de la ciudad. Servía como lugar de ejecuciones de criminales o condenados por motivos políticos. El banquillo para subir a los condenados, se colocaba próximo al foso que rodea al Fuerte, siendo a veces colgado allí el cuerpo del criminal, después de ser ejecutado. En el lado Sur, estaba el mercado donde se vendía la carne (después Congreso Nacional). Las perdices y mulitas en el costado del foso y la verdura bajo los “altos de Escalada”. Como no había techos ni construcciones, los vendedores, en caso de lluvia, se refugiaban bajo la Recova. En un desordenado “campamento”, un gran número de negras vendedoras de patas de vaca cocidas, huevos, chicha, tortas, etc., producían  grandes  bataholas con sus peleas y pregones..

El costado Norte estaba lleno de casas expendedoras de bebidas, muy mal atendidas y sucias, donde se reunían los marineros para beber. Había también una caballeriza, y un hotel, llamado del Congreso”, y en la esquina de la plaza (hoy 25 de Mayo y Rivadavia) estaba la mejor y más lujosa casa del lugar. En la cuadra opuesta y al lado del mercado se levantaba la casa de Escalada, que también formaba ángulo con la plaza de la Victoria, construida para inquilinato, en la que vivían  artesanos y personas de pocos recursos; además, había allí una fonda llamada “de la Catalana”, porque su dueña era nacida en Barcelona (ver “Plazas y Plazoletas de antaño” en Crónicas).

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