PLAZA GENERAL BELGRANO

Tenía algo que la hacía distinta de cualquier otra plaza de Buenos Aires: la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Es una plaza a la que hoy,  los porteños llaman familiarmente “La Redonda”, porque es así, redonda y esto es casi un milagro en una ciudad apegada a las aristas y a los ángulos. La diseñaron Nicolás y José Canale y la terminó Juan Buschiazzo. La enorme cúpula, las columnas corintias, el frágil campanario instalaron en la plaza un encanto definitivo y crepuscular (ver “Plazas y Plazoletas de antaño” en Crónicas).

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