PLAZA CARLOS PELLEGRINI

Todo el refinamiento y la sensualidad de la “belle epoque” están concentrados allí, en ese pequeño ámbito triangular, tan entrañablemente hermano de Saint- Germain des Pres. Exaltan y prolongan su brillo, la Embajada de Francia, la fachada neoborbónica de la Embajada de Brasil y el Jockey Club, otrora residencia de Unzué Casares. En el medio, el pintoresco farol-reloj quita solemnidad al monumento a Carlos Pellegrini, obra de Jules-Felix Coutan (ver “Plazas y Plazoletas de antaño” en Crónicas).

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