PESCADORES DE BUENOS AIRES (1822)

LOS PESCADORES DE BUENOS AIRES, PESCAN A CABALLO. “La cantidad de pescado que se consume en Buenos Aires es considerable, y la forma en que se le pesca es muy curiosa. A pesar de la gran demanda que existe en el mercado, no se emplea ni una sola lancha en su pesca, sino que ésta se efectúa con caballos. Todas las tardes, en el invierno y también al amanecer, durante el verano, los pescadores se dirigen al río con un carro tirado por bueyes y dos caballos, con una red enrollada en el lomo de uno de ellos. Cada partida de pesca consta generalmente de cuatro hombres; dos de ellos montan a caballo y salen juntos, internando a sus cabalgaduras en el río hasta donde pueden llegar a nado de los caballos, que generalmente es una distancia de un cuarto de milla y a veces más, , mientras los hombres se paran sobre sus lomos. Cuando llegan a la parte más profunda, los caballos conducidos en direcciones opuestas, van separándose y extendiendo la red en toda su longitud, que generalmente es de unas sesenta a ochenta yardas. Poniendo cara a tierra luego, arrastran tras de sí la red, hasta llegar a la playa. Generalmente sacan gran cantidad de peces, pero solamente una clase de éstos puede considerarse buena y sólo relativamente en comparación a las otras, pues todas ellas son inferiores a las de los que pescan río abajo, en Montevideo, donde el agua es clara, profunda y salobre, no como aquí que es escasa y barrosa. Las principales clases son: la boga, el surubí, el dorado, el pejerrey o pescado rey, el mújil gris, el mungrullu, la palometa, el armado y las rayas. Se dice que en las profundas y claras aguas de los ríos superiores, se encuentran grandes cantidades de peces excelentes, que pertenecen a familias totalmente distintas de los pescados en otras aguas.” (“Buenos Aires and Montevideo” de Emeric Essex Vidal,).

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