PERU CLAMA POR EL REGRESO DE SAN MARTÍN (1823)

EL 20 de setiembre de 1822, el general SAN MARTÍN había presentado su renuncia al Congreso peruano y se había retirado de Lima, para dirigirse a su residencia en La Magdalena.

Pronto el ejército que había dejado bajo el mando de BOLÍVAR en Perú, compuesto por 11.000 hombres, es derrotado por los españoles y la ciudad de Lima fue nuevamente ocupada por ellos. Es entonces que los más tenaces detractores y adversarios de SAN MARTÍN, ante el peligro, cambian su postura y claman por su regreso.

“Sólo su mano puede perfeccionar la grande obra de la Libertad del Perú”, le escriben. “Lo miramos como el áncora de nuestra esperanza”. Los destinos de estos pueblos, necesitan de un genio como el suyo, que los impulse” son las almibaradas frases que su cobradía les dicta.

RIVAS AGÜERO, uno de los más despiadados detractores de SAN MARTÍN y que incluso habia conspirado contra él, llegó a escribir: “San Martín es necesario a la América y sus verdaderos amigos no podrían más llevar sin contenidas lágrimas, la pérdida de un héroe a quien se le debe la Independencia y en quien tienen fijo los ojos las naciones civilizadas. Sea cuanto antes el día que tenga el placer de darle un abrazo”

Una Junta de Jefes del ejército del Perú, levantó un Acta, declarando “Los votos del pueblo, como del ejército, como los del Presidente de la República, como los del último ciudadano, los de los jefes, como los del último defensor de la causa: en fin, los votos de Perú entero, llaman al Protector San Martín para que vuele en auxilio del país, cuya existencia peligra”.

Y así llueven los pedidos y los llamados, mientras que SAN MARTÍN, sintiendo repulsión hacia esos políticos, encabezados por el oportunista RIVAS AGÜERO que antes lo habían atacado y que ahora ensalzaban sus virtudes para que acudiera en su auxilio, no se fiaba de su lealtad, ni quería prestarse a ser un instrumento de ambiciones bastardas, ni tampoco ser obstáculo para que BOLÍVAR se ocupara de las tareas necesarias para afianzar la independencia del Perú, como lo había decidido después de Guayaquil.

Toma entonces su decisión y contesta: “Únanse como es necesario y con este paso desaparecerán los españoles del Perú. Si ello es aceptado, estoy pronto a sacrificar mi vida privada” y dirigiéndose a RIVAS AGÜERO, le dice: “Eh, basta !!!. Un pícaro como usted no es capaz de llamar por más tiempo la atención de un hombre honrado”.

1 Comentario

  1. fail

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