PAULA ALBARRACÍN DE SARMIENTO

PAULA ALBARRACÍN DE SARMIENTO (1774-1861). Madre de DOMINGO F. SARMIENTO. Nació en San Juan el 27 de junio de 1774. Fueron sus padres JUANA IRRAZÁBAL y CORNELIO ALBARRACÍN. Tuvo numerosos hermanos y esto, unido a que quedó huérfana siendo muy joven, determinó que se viese obligada a desenvolver sus dotes de mujer industriosa a temprana edad. El 21 de noviembre de 1801 se casó con JOSÉ CLEMENTE SARMIENTO y de esa unión matrimonial vino al mundo DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, que fuera Presidente de la Nación y prócer de América. Sarmiento la evoca en “Recuerdos de provincia”: «La posición social de mi madre estaba tristemente marcada por la menguada herencia que había alcanzado hasta ella”. Don Cornelio Albarracín –escribe Sarmiento, poseedor de la mitad del valle del Zonda y de tropas de carretas y de mulas, dejó, después de doce años de cama, la pobreza para repartir entre quince hijos, y algunos solares de terreno despoblado”.

En 1801, doña Paula Albarracín, su hija, joven de veintitrés años, emprendía una obra superior, no tanto a las fuerzas, cuanto a la concepción de una niña soltera. “Había habido el año anterior, una grande escasez de “anascotes”, género de mucho consumo para el hábito de las diversas órdenes religiosas y del producto de sus tejidos había reunido mi madre una pequeña suma de dinero. Con ella y dos esclavos de sus tías Irrazabales, echó los cimientos de la casa que debía ocupar en el mundo al formar una nueva familia». Ayudada con el producto del telar que instaló en el patio de la casa, mientras ésta era construida bajo su dirección, aportó la vivienda para su matrimonio con José Clemente Sarmiento, el 21 de diciembre de 1802”. Él pertenecía también a una familia pobre y, según el propio Sarmiento, «le trajo en dote la cadena de privaciones y miserias en que pasó largos años de su vida». Pero esto no constituyó obstáculo para la activa Paula, que hizo frente a las necesidades de la casa, ya que el marido, poco afortunado en sus empresas y desprovisto de sentido practico, contribuía «solamente en las épocas de trabajo fructuoso con ocasionales auxilios».

Las múltiples tareas de doña Paula no le impidieron formar una numerosa familiar a partir del nacimiento de Francisca Paula. Domingo Faustino es el quinto y del total de quince hijos, algunos murieron en la niñez. La actividad artesanal creció en proporción al aumento de las necesidades, que en ciertos momentos se tornaron angustiosas, desplegando entonces doña Paula un ingenio increíble, sumado a la sobrehumana capacidad de sacrificio que alentaba en ella. Su más caro sueño era ver a Domingo antes de morir y él le prometió ir a San Juan para cumplir la promesa que le había hecho en tal sentido. En 1861, convulsionado el país por la guerra civil, doña Paula efectuó el llamado convenido y Sarmiento se puso en viaje. Según é1 mismo lo refirió, al llegar a San Luis se encontró con un Sacerdote que venía de San Juan.  «¿Y mi madre? -le preguntó-. Yo la ayudé a bien morir el 21 -le respondió aquél-, y me encargó decirle que no había podido esperarlo más».  Se refería el Sacerdote al 21 de noviembre de 1861, fecha en que doña Paula había muerto, a la edad de ochenta y siete años.

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