PARTE DE ESPAÑA JUAN DÍAZ DE SOLÍS (08/10/1515)

Con el propósito de buscar una comunicación por el oeste, con las Molucas o Islas de las Especies, el piloto mayor JUAN DÍAZ DE SOLÍS, por encargo del rey FERNANDO, el 8 de octubre de 1515, partió en una nueva expedición del puerto de Lepe, cerca de Huelva, sin saber que marchaba hacia su muerte.

Algunos historiadores afirman que Solís era español y otros que había nacido en Portugal de donde debió huir, posiblemente para eludir causas penales. Lo que se sabe de su vida está unido al mar y a la constante aventura. Navegó por extremo oriente y el sur de África y formó parte de expediciones junto a JUAN DE LA COSA, AMÉRICO VESPUCIO y VICENTE YAÑEZ PINZÓN. En 1509, al regresar a España de uno de sus viajes, fue puesto en prisión por desobedecer las órdenes sobre la ruta que debía tomar. Pero hacia 1512 había recuperado su prestigio de marino y a la muerte de Américo Vespucio, fue nombrado piloto mayor de España en su reemplazo. Por entonces circulaban noticias de un posible paso entre los dos océanos que abriría otra ruta hacia las Indias Orientales  y SOLÍS fue encargado de la expedición que debía hallar ese paso y consolidar el dominio de España sobre las tierras descubiertas por Colón.

El historiador Barros Arana, refiere al respecto de las “Capitulaciones” firmadas entre el rey de España y SOLÍS: “Extendiéndose las bases del contrato en escritura, como podían hacerlo dos simples comerciantes. El rey FERNANDO entraba en la empresa con un capital de cuatro mil ducados, para obtener un tercio de los beneficios. Solís debía hacer el resto de los gastos, los cuales serían indemnizados con otro tercio de las utilidades del viaje, que repartirían con los capitalistas que proporcionaran fondos y el tercio restante quedaba también a disposición del jefe de la expedición para premiar a los que en ella tomaran parte.

Ese contrato tenía, además, una característica poco común en los documentos de este género en aquel tiempo. SOLÍS no pidió ni títulos ni mercedes, confiando más en la gratitud del soberano que en las estipulaciones, que rara vez se cumplían. Esta muestra de la superioridad de espíritu del Piloto Mayor, no es la única que se encuentra en aquel convenio; siéndole estrictamente prohibido comunicar a nadie la parte que tomaba el rey, él tuvo la maña para levantar un empréstito con que armar sus naves y buscar gente para tripularlas, comprometiéndose así ante los capitalistas y marinos en una empresa no conocida. Su solo nombre era garantía para los capitalistas; ellos, como el rey, creían quizá que aquella expedición había de realizar nuevos descubrimientos y asegurar nuevas y ricas conquistas.”La expedición, organizada en el mayor secreto para que no se enterara Portugal, estaba formada por tres pequeños barcos, setenta hombres y provisiones para tres meses. Después de su partida del puerto de Lepe, Juan Díaz de Solís se dirigió hacia Santa Cruz de Tenerife y de allí a las costas del Brasil.

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