Palenque

En todas las casas de campo, solía haber un poste, enterrado a cierta altura, que se destinaba exclusivamente para atar los caballos de quienes llegaban al lugar. En las “pulperías” o comercios donde se reunía mucha gente, como no bastaba este palenque para atar los caballos de quienes se reunían allí, al frente del local, con el mismo propósito, se acostumbraba a clavar dos o más  palos, separados unos dos metros entre sí y unidos por otro palo horizontal, asegurado con “guascas” También era llamado “palenque” a un poste muy grueso y fuerte que se clavaba en el centro de un corral, para atar allí a los animales, caballos o vacunos muy “chúcaros”, costumbre que se llamaba “palenquear”.

 

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