OSTRACISMO DE SAN MARTÍN (00/02/1821)

Comprendiendo la imposibilidad de un comando compartido con SIMÓN BOLÍVAR para finalizar la campaña libertadora  que lo había llevado al Perú el general JOSÉ DE SAN MARTÍN decide macrchar al ostracismo. Después del fracaso de la conferencia mantenida en Guayaquil con SIMÓN BOLÍVAR el 26 y el 27 de julio de 1822, el general SAN MARTÍN partió de inmediato rumbo al Perú, decidido a hacer un último sacrificio por la causa americana: alejarse definitivamente del escenario de sus luchas y marchar hacia un ostracismo voluntario. Llegado a Lima, convocó con urgencia a un Congreso Constituyente peruano y ante la asamblea presentó la renuncia indeclinable al cargo de Protector.

Más tarde, se embarcó rumbo a Chile, donde llegó en octubre de 1822. Luego de una corta estancia en ese país, donde se reunión con O’HIGGINS, en enero de 1823, pasó a a Mendoza, con la firme decisión de abandonar su patria. En febrero de 1821 partió rumbo a Europa, acompañado por su hija MERCEDITAS, que en esa época contaba con siete años de edad. Llegado a Europa, residió un tiempo en Inglaterra v desde allí se trasladó a Bruselas (Bélgica), donde se instaló. Enterado de la guerra que se libraba contra el Imperio del Brasil, ofreció sus servicios militares y para ello, se embarcó con destino a Buenos Aires. Arribó en febrero de 1829 pero enterado de los sucesos políticos producidos en su Patria, que culminaron con el fusilamiento de MANUEL DORREGO, decidió no desembarcar y emprender el regreso a Bélgica.

Se mudó luego a París, y se instaló en una finca de Grand- Bourg, situada junto al río Sena. Por último se trasladó a la ciudad marítima de Boulogne-Sur- Mer y allí permaneció hasta que se produjo su fallecimiento, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850. Una frondosa correspondencia que dejara entre sus papeles, dejaron la posteridad, lo doloroso que fue para él, este alejamiento que se impuso voluntariamente, para no verse obligado a intervenir en asuntos inspirados por las ansias de poder y relevancia de algunos personajes de esa época, que le hicieron sufrir los dolores de su patria.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.