ORÍGENES DEL NOMBRE DE AMÉRICA (25/04/1507)

El 25 de abril de 1507, aparece por primera vez el nombre América para designar al nuevo continente en un pequeño libro llamado “Cosmographie Introductio” publicado en el ducado de Lorena, al noroeste de Francia. ¿Por qué el continente descubierto por CRISTÓBAL Colón no lleva su nombre?. El tema fue objeto de polémicas y hubo historiadores que acusaron de ambicioso a AMÉRICO VESPUCIO para darle su nombre a esta vasta parte de la Tierra. Circulan varias teorías. Todas ellas ponen a salvo el buen nombre de Vespucio, porque ninguna de ellas le atribuye al navegante italiano, la intención de bautizar con su nombre a las tierras descubiertas por Cristóbal Colón. Una de estas teorías sostiene que el nombre surgió de una manera accidental, como lo fue el descubrimiento.

Américo Vespucio, como Colón, soñaba con hallar un paso marítimo occidental hacia las Indias, y las tierras descubiertas resultaban todavía más un obstáculo, que una fuente de esperanzas. A su regreso del viaje que emprendió en mayo de 1499, escribió un amplio informe donde, por primera vez, se refirió a un nuevo continente. Sin embargo, todos los documentos oficiales siguieron refiriéndose a la Indias y sus habitantes fueron llamados para siempre “indios”. Por entonces existía en el ducado de Lorena una pequeña ciudad de eruditos dirigidos por el clérigo MARTÍN WALDSEMÜLLER y en 1500 adquirieron una imprenta para publicar sus propias obras. De allí salió el libro “Cosmographie Introductio” en el que se identificó al nuevo continente descubierto por Colón, como “tierras de Américo”, basándose en los relatos de Vespucio. La obra, acompañada de mapas, tuvo enorme éxito y el nombre comenzó a imponerse.

Cuando Waldsemüller advirtió el alcance que había tomado este error producido en su imprenta, le pareció injusto y borró el nombre de América de las siguientes ediciones. Pero era demasiado tarde: la nueva tecnología tenía más poder que la voluntad de un hombre. Otra teoría se asienta en investigaciones realizadas en los “Archivos de Indias” (Sevilla, España), donde se encuentran a buen resguardo, mas de 5.000 legajos con correspondencias y documentos provenientes de las Colonias Españolas del Nuevo Mundo y allí se atesora un importante legajo bajo el título de “Cartas de Indias” con material que fue publicado por el entonces Ministerio de Fomento del gobierno de España, en el año 1877 y que podrían echar algo más de luz a este misterio.

Recorriendo las páginas de estos documentos, se pueden constatar datos que de alguna manera, permitirían aclarar un “equívoco histórico” que data del año 1507 a la fecha. Si este equívoco fuera verdaderamente exacto, en nada varía la historia pero, de alguna manera coloca “las cosas en su verdadero lugar”. Según el Vizconde MANUEL SANTAREM, geógrafo y literato portugués nacido en Lisboa en 1781, no existen pruebas ni conocimiento alguno acerca de que en la Península Itálica existiera o fuera de uso común, el nombre de pila de AMERICO. Sí se encuentra en diversos documentos el de ALBERICO y ALBERICA. Este estudioso geógrafo se ocupó de constatar en los archivos existentes en la ciudad de Florencia la existencia del nombre y apellido ALBERICO VESPUCIO nacido en dicha ciudad en 1454 y muerto en Sevilla el 22 de Febrero de 1512. El nombre de pila registrado es el de “ALBERICUS”. Por otra parte, en la primera Carta geográfica impresa en latín, en 1505, aparece el nombre de ALBERICUS VESPUCIUS, como el de un navegante italiano que realizó varíos viajes al Nuevo Mundo, el primero de los cuales, integrando la expedición de JUAN DE LA COSA y ALFONSO DE OJEDA, expedición que descubrió la Isla de CURAÇAO en el año 1499.

Estas cartas fueron publicadas en latín en 1505; en alemán en 1506 y en castellano en 1508. Afianzando este hecho, las investigaciones realizadas por el escritor peruano RICARDO PALMA, que ocupó la Dirección de la Biblioteca Nacional del Perú durante 30 años, demuestran que en toda la Europa de los Siglos XIV y XV no se conocía en ninguna parte de su territorio el nombre de pila “AMERICA o AMERICO” Las “cartas geográficas mencionadas fueron editadas por el geógrafo alemán MARTIN WALDSEEMULLER en 1507 y en ellas, por primera vez se hace mención a los viajes de VESPUCIO a quién erróneamente llama AMÉRICO. Sin embargo el propio CRISTOBAL COLON en la descripción de su último viaje a América, documento que se conoce con el nombre de “Lettera rarissima”, no hace mención alguna al nombre de AMERICA, lo que permite suponer que tal nombre no le era conocido.

En 1522, en Basilea, Suiza, vuelve a aparecer mencionado un navegante “llamado Américo Vespucio” en una obra que se conoció como la primera “Carta marítima pública”, pero ya ni éste ni Colón estaban vivos para corregir el error y poner las cosas en su verdadero lugar. Otro dato que podría iluminarnos hacia la verdad nos lo da el mismo profesor RICARDO PALMA ya citado, quien se ocupó concienzudamente del estudio filológico de la palabra AMÉRICA. Después de largos estudios y numerosos viajes a Centro América, comprobó que en Nicaragua, los indígenas de la zona del Departamento de “Chontales”, llaman “Américu” o “Amerik” a la cadena montañosa que se extiende al sur de los “Montes de Huapi”. La terminación “ic”, “ica”, “ico, o “ique” se encuentra con mucha frecuencia en diversas palabras usadas por los pobladores de esas zonas y según parece, con ella se pretende señalar “la prominencia o grandeza de las cumbres montañosas” en donde no existen volcanes pero, sí minerales preciosos tales como el oro o la plata.

Este hecho ha llevado Ricardo Palma a pensar que es probable que muchos de los tripulantes o integrantes españoles o italianos de las diversas expedicio­nes que vinieron al Nuevo Mundo, hayan transmitido esta palabra en sus relatos a sus familiares de Europa y de ello, puede haber tomado conocimiento WALDSEMÜLLER, el editor de las cartas ya señaladas. Cabe destacar que la costumbre imperante en la Europa de entonces, era que se bautizaran las nuevas tierras descubiertas, mares, o grandes accidentes geográficos, con los nombres de pila de los Reyes de los países de donde eran originarios los expedicionarios cuando se trataba específicamente de tierras y solamente con el nombre de pila de ellos mismos, en el resto de los casos. Así tenemos: “Georgia”, “Carolina”, “Luisiana”, “Marylan”, “Magallanes”, “Vancouver”, “Drake”, “Cook”, etc., etc.

Y por si todo esto fuera poco, en 1516, aparece “De Orbe Novo Decades” (Décadas, 1516) una obra del escritor lombardo PIETRO MÁRTIRE D’ANGHIERA (1457-1526), que sería la primera historia oficial del descubrimiento de América y en ella, el autor insiste en llamar América al continente descubierto por CRISTÓBAL COLÓN. Este insigne humanista, prelado e historiador italiano a quien los españoles llamaron Pedro Mártir de Anglería, nació en Arona (Lago Mayor) y murió en Granada. Fue preceptor y tutor de los hijos de los Reyes Católicos y la Reina Isabel, quien le tenía en gran estimación y respeto. Fue miembro del Consejo de Indias, conoció a Colón, Vespucio, Solís, Magallanes y a casi todos los grandes navegantes de su tiempo, de cuyos labios recogió las impresiones directas del descubrimiento y los primeros viajes. En definitiva, resultaría que el nombre de “América”, no se debería a un “homenaje” a la memoria de VESPUCIO, sino un nombre autóctono de nuestro propio Continente, lo cual no cambia para nada la Historia, pero sí nos demostraría que “no siempre lo que nos cuenta la Historia es la verdadera VERDAD DE LA HISTORIA”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.