ORÍGENES DE NUESTRA AERONÁUTICA (25/12/1907)

La historia del hombre elevándose hacia el espacio,  comenzó en Francia, en noviembre de 1783, cuando el marqués D’ARLANDES y FRANCOIS DE ROZIER realizaron las primeras elevaciones en globo de aire caliente y en la República Argentina, fue JOSÉ MARÍA FLORES, quien lo hizo en 1840, llevando luego su globo (también de aire caliente) en una gira por Chile, Perú y Colombia.

Desde mediados del siglo XIX y hasta el año 1907 sólo se vieron pocas ascensiones aerostáticas en el país, a la inversa de lo que ocurría en Europa, con los vuelos en globo, que eran cosa corriente. En Buenos Aires, las primeras ascensiones fueron realizadas por extranjeros, con fines comerciales (Cevallos, Wells, Baraille, Martínez, Sanz, Meyer, Cetti y Valerius). En 1904 cayó al Río de la Plata y murió ahogada la señora de Silimbani, cuando hacía acrobacia desde un trapecio suspendido en un globo y esta tragedia impresionó vivamente al pueblo porteño. Unos días antes de la Navidad de 1907, llegó en buque a Buenos Aires, el señor Aarón de Anchorena, que había efectuado algunos vuelos en globo en Francia. Traía consigo un globo bautizado “Pampero”, de 1.200 metros cúbicos de capacidad y decidió  hacer su primera ascensión en el país. Invitó para ello al ingeniero electricista Jorge Newbery, primer Director de Alumbrado que tuvo la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. El globo fue inflado con gas de alumbrado en la Sociedad Sportiva Argentina, lugar donde actualmente se encuentra el Campo de Polo (Avenida del Libertador y Dorrego). El aeróstato comenzó a ser inflado el 24 de diciembre de 1907 y por inconvenientes en la operación, recién estuvo listo el día siguiente y a las 12,45 horas del 25, ante la admiración y aplauso de una multitud que había concurrido para ver volar por primera vez. Después de cruzar el Río de la Plata, hacia el cual lo impulsó el viento reinante, a las 14,50 horas, descendió en la Estancia de Tomás Bell, a seis leguas de la costa de Colonia (República Oriental del Uruguay), luego de 2 horas 5 minutos de vuelo, habiendo alcanzado una altura máxima de 3.000 metros. Esta feliz ascensión del “Pampero”, no sin la consiguiente preocupación del pueblo de Buenos Aires,  que no estuvo tranquilo, hasta que supo que el estuario fue sobrevolado sin tropiezos, fijó el destino de la Aeronáutica Argentina (para ver más sobre esta actividad, ver “Vuelos en globo” en Crónicas).

A fines de 1914, la guerra en Europa comenzó a desarrollarse también en el aire y este nuevo medio de combate, promovió el acelerado progreso de la aviación, impulso que, como es natural, tuvo repercusión también en nuestro país. Buenos Aires se había asombrado, cuatro años antes, con el vuelo de Marcel Paillete, el as francés que salió de Villa I.ugano cruzando por primera vez la capital en avión, para llegar a la Sportiva, luego de volar sobre Villa Soldati, el Riachuelo, Barracas, la Boca, Casa Amarilla, San Telmo y el puerto. Después de esa hazaña, la visita de otros aviadores europeos, sirvió de estímulo a los pilotos criollos y gran número de jóvenes se dedicaron al “deporte de la aviación”. Algunos cayeron. Son los mártires que todas las grandes empresas requieren, pero fueron más los que siguieron. En 1914, la caída de Jorge Newbery marcó uno de los más luctuosos sucesos de nuestra incipiente aeronáutica. Sin embargo, ese mismo año —el 18 de julio— el teniente Pedro Zanny establecía un triple récord sudamericano de duración, distancia y velocidad. Voló 700 kilómetros, desde El Palomar (provincia de Buenos Aires) hasta a Villa Mercedes (provincia de San I.uis), en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros, utilizando un aparato Nieuport  de 100 HP. Meses después, el 1º  de octubre de ese mismo año, recibía su brevet la primera aviadora argentina: Amalia Figueredo. Luego, nuestra aviación continuó en la senda de constante progreso y puede decirse que en 1915 alcanzó su mayoría de edad. Fue el mismo año en que el piloto italiano BartoloméCattáneo realizó su viaje a Chile ida y vuelta y asombraba  a Buenos Aires con sus vuelos acrobáticos, por lo que la población porteña, que nunca había visto hazañas semejantes, las glorificó en sus canciones populares. Toda la ciudad habló de Cattáneo y de otros aviadores italianos y franceses que dibujaban arabescos inverosímiles en el cielo.

Pero veamos parte por parte esta apasionante historia, que en realidad comenzó el 25 de diciembre de 1907 con los vuelos en globo, una actividad que tuvo como grandes protagonistas a JORGE Y EDUARDO NEWBERY, AARÓN ANCHORENA, ARTURO LUGONES, ALBERTO DE BARY, WALDIMIO CORREA, EL BARÓN ANTONIO DE MARCHI, SEBASTIÁN DE LEZICA, ROBERTO ZIMMERMAN e ISAAC DE OLIVEIRA CÉSAR, FLORENCIO PARRAVICINI, ALFREDO PALACIOS JUAN A. ROTT, ALFREDO VALLETERN, EMILIO AUBRUN, WALDINO CORREA, HORACIO ANASAGASTÍ, LISANDRO BILLINGHURST, MELCHOR ESCOLA,  RAÚL GOUBAT, EDUARDO BRADLEY y ÁNGEL MARÍA ZULOAGA.

25 de diciembre de 1907. Primera ascensión en globo tripulado por argentinos. A poco de comenzado el siglo XX, era realmente el tiempo de los “intrépidos en sus máquinas voladoras”. Por entonces cada ascenso, cada minuto en el aire, equivalía a vivir una peligrosa una aventura. A fines de 1907, Aarón de Anchorena, que había hecho su aprendizaje de aeronauta en Francia, regresó al país. Pero no volvía solo, traía un globo aerostático de 1.200 metros cúbicos que llevaba su nombre pintado en grandes letras rojas: Pampero. El globo fue llevado al estadio de la Sociedad Sportiva Argentina en Palermo y se lo infló usando una cañería de emergencia que tendió la Compañía de Gas del Río de la Plata. La primera ascensión se realizó el 25 de diciembre de 1907. El aerostato atravesó el Río de la Plata a una altura de 2.000 metros y después de dos horas de navegación descendió en una estancia del Uruguay. Fue el primer viaje aéreo de Jorge Newbery. El éxito de aquel viaje fue tan grande que animó a muchos hombres de la época a asociarse para fomentar lo que entonces era solamente un deporte. Y así nació el Aero Club Argentino, que aunque tenía muy poco material, realizaba diariamente ascensiones en globo, tripulados por jóvenes entusiastas entre los que se contaron FLORENCIO PARRAVICINI y ALFREDO PALACIOS.

13 de enero de 1908. Se funda el Aero Club Argentino. Es la primera institución aerodeportiva del país. Fundador a su vez, de la aviación civil y militar de nuestro país y una de las iniciales entidades de este tipo en el mundo y se designa Presidente de su Comisión Directiva al doctor  AARÓN FÉLIX MARTÍN DE ANCHORENA (1877-1965), que será acompañado como miembros de dicha Comisión por los señores ARTURO LUGONES, JORGE NEWBERY, ALBERTO DE BARY, WALDIMIO CORREA, EL BARÓN ANTONIO DE MARCHI, SEBASTIÁN DE LEZICA, ROBERTO ZIMMERMAN e ISAAC DE OLIVEIRA CÉSAR. En el año 1910 inició formalmente sus actividades mediante el uso de aviones, organizando en el aeródromo de Villa Lugano el primer espectáculo aeronáutico, en el cual EMILIO AUBRUN logró alcanzar en vuelo, una altura de 112 metros y ALFREDO VALLETON recorrió 2 kilómetros en 27 minutos, es decir a una velocidad de 44 kilómetros por hora. Qué insignificantes nos parecen hoy esas marcas !!. Pero qué trascendentes lo fueron en esa época. Luego una larga vida institucional y los grandes méritos que se le deben atribuír como pionero de nuestra aviación, el Aero Club Argentino tuvo el honor de otorgar los primeros “brevets” de aviadores a los pilotos argentinos: JORGE NEWBERY, AARÓN DE ANCHORENA, FLORENCIO PARRAVICINI, JUAN A. ROTT, ALFREDO VALLETERN, EMILIO AUBRUN, WALDIMIO CORREA, HORACIO ANASAGASTÍ, EDUARDO NEWBERY y otros propulsores de la aviación argentina fueron reconocidos como tales, habiendo hecho sus primeras armas en esta benemérita Institución.

30 de mayo de 1910. Primer vuelo en Buenos Aires, con un aparato más pesado que el aire. Integrando los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, la Comisión de Festejos, le encargó al Aero Club Argentino que organizara “la quincena de la volación”. Con ese fin fueron convocados el piloto italiano RICARDO PONZELLI y al “as” francés HENRY BRÉGI. En la mañana del 30 de mayo de 1910, Ponzelli trasladó su avión, un biplano “Voisin”  al Polígono de Tiro de Campo de Mayo y después de recorrer 120 metros logró elevarse a unos 10 metros de altura, pero una ráfaga de viento lo obligó a realizar un aterrizaje de emergencia, que le ocasionó la rotura del tren de aterrizaje y la cola de su avión. Pocos días más tarde, el 6 de febrero de ese año,  en presencia de una comisión integrada por JORGE NEWBERY, ALBERTO R. MASCÍAS, GERVASIO VIDELA DORNA y JORGE M. LUBARY, instalada en un aeródromo improvisado en Longchamps, próximo al pueblo de Burzaco, provincia de Buenos Aires, el piloto francés ENRIQUE BRÉGI, volvió a intentar un vuelo más trascendente que el realizado por PONZELLI el 31 del mes anterior utilizando una de las llamadas máquinas “más pesadas qué el aire”, que había traído de Europa. Carreteó algo más de 100 metros, se elevó a 15 metros de altura, dio dos vueltas sobre el Hipódromo y aterrizó con perfecta elegancia y pericia. En medio del delirio de los espectadores volvió a elevarse y a 60 metros de altura hizo un recorrido de 7 kilómetros. De inmediato surgió una polémica sobre quién había sido el primero en volar y el Aero Club Argentino concedió el honor a Brégi porque Ponzelli apenas había logrado dar un salto de 120 metros. El diario La Nación comentando acontecimiento de tal naturaleza decía: “Un cúmulo de previsiones pesimistas motivadas por el fracaso de anteriores tentativas hizo que el público escaseara en el aeródromo de Villa Longchamps. Pocos fueron —tres mil apenas— los entusiastas que, colocándose por encima del pesimismo ambiente, concurrieron a presenciar los vuelos del aviador Brégi. Su constancia tuvo premio, y ayer, en las horas serenas del crepúsculo, le fue dado asistir a la conquista del aire por un hombre joven, lleno de energías, sobre un admirable máquina, cuya fragilidad dice el constante peligro.” Esa fue la primera vez que los “más pesados que el aire” despegaron del suelo argentino.

1º de enero de 1911. Primera vez que se sobrevuela el territorio argentino. El 1º de enero de 1911, Las crónicas de la época erróneamente informan que en esta fecha se realizó el primer vuelo con una máquina más pesada que el aire sobre Buenos Aires, pero la verdad es que, ya desde 1910, se venían haciendo los primeros tanteos para volar sobre Buenos Aires, pero como hemos visto, sin haberse podido lograr resultados significativos. Así llegamos al 1º de enero de 1911. Uno de los “ases” de la aviación francesa de esos tiempos, compañero del italiano Ponzelli y del francés Brégy, ya mencionados, realizó un vuelo en un monoplano Bleriot, con un motorcito de 50 HP, atravesando toda la ciudad  de Buenos Aires, partiendo de Villa Lugano y volando a 1.200 metros de altura. Sobrevoló los barrios de Villa Lugano, Villa Soldati, La Quema, Barracas al sur, el Riachuelo y la Boca, dirigiéndose, con la intención de aterrizar allí, hacia el estadio de la “Sportiva” (el estadio más famoso y moderno de aquella época), pasando sobre la Casa Amarilla y San Telmo. Pero era tal la cantidad de público que se había reunido para recibirlo, que temeroso de provocar un accidente, tuvo que seguir su vuelo y sobrevolando el estadio, esperar hasta que le hicieron espacio suficiente y entonces sí pudo aterrizar, ante el delirio de la gente que lo aclamaba. Y a partir de entonces, será el turno de los aviadores argentinos para que ellos, como protagonistas principales, escriban la historia de nuestra aviación:

24 de noviembre de 1912. Record nacional de vuelo sobre un espejo de agua. El 24 de noviembre de 1912, es el ingeniero JORGE NEWBERY, con muchas horas de vuelo en globo en su haber, ya definitivamente conquistado por la emoción de los vuelos en avión, es quien se lanza a una aventura que conmocionó a todo el país. Esa fecha, siendo ya piloto instructor de la Escuela Militar de Aviación,  conquista el récord nacional de vuelo sobre agua, al elevarse sin anuncio previo de El Palomar, en un monoplano Bleriot de 50 HP “Centenario”, con el que atravesó el Río de la Plata y aterrizó en Conchillas (Uruguay), regresando en horas de la tarde, hazaña aérea que desde el año 1975, las autoridades aeronáuticas rioplatenses la conmemoran anualmente, a través del “Vuelo de Confraternidad de los Aviadores Argentinos y Uruguayos”, con almuerzos de camaradería alternativos, en las capitales de ambos países.

1º de diciembre de 1912. Primer cruce del Río de la Plata en avión. El soldado conscripto TEODORO FELS fue el primero en cruzar el río de la Plata piloteando un avión Bleriot XI. Para entender el coraje que hacía falta, solo bastaba ver el aeroplano Bleriot que utilizó, era más parecido a una bicicleta con alas que a un avión. TEODORO FELS nació en 1871 y era hijo de una familia de origen suizo, instalada en la Argentina. Lo enviaron a estudiar a Europa conde se enloqueció por los motores y dejó la escuela. Regresó al país y se metió de cabeza en lo que entonces era una fantástica aventura: la aviación. Aprendió a volar en solo dos lecciones y a los 18 años recibió su “brevet”, era el piloto más joven del mundo. Como sus padres tenían dinero, consiguió que le compraran nada menos que un avión que llegó en cajas al puerto de Buenos Aires. Ante la mirada atónita de los vecinos, Fels lo armó en su casa de la calle Cucha Cucha al 200. En 1912 fue llamado a hacer el servicio militar y pidió permiso para llevar su Bleriot al aeropuerto de El Palomar. Fue ascendido a cabo y le dieron autorización para volar todas las veces que quisiera. En una de esas salidas dio una vuelta sobre la Capital a 1.000 metros de altura y esa fue la primera vez que los porteños vieron un avión sobre la ciudad. Tal vez entonces, viendo el río desde las alturas, concibió la idea de cruzarlo. Solo unos pocos amigos conocían el plan y lo ayudaron a conseguir el combustible necesario. El 1º de diciembre de 1912 partió en la madrugada desde El Palomar, cruzó el Río de la Plata y llegó a Montevideo, haciendo 213 kilómetros en 2 horas y 20 minutos. Había batido el récord mundial de vuelo sobre agua. A su regreso fue recibido como un héroe y hasta los teatros suspendieron su función del día. Pero como partió sin permiso, el ejército le impuso un arresto, aunque luego fue premiado y ascendido a cabo. Nada pudo empañar la hazaña y 5 años más tarde, Fels inauguró el transporte internacional de correspondencia aérea. Murió en 1969.

1913. Primer aeronavegantante de la República Argentina. El Aero Club Argentino le otorga al doctor AARON ANCHORENA su “brevet” de piloto y este será el primero se otorgó en el país.

1º de enero de 1914. La muerte de Jorge Newbery. El famoso deportista, que acababa de batir el récord mundial en altura volando hasta una altura de 6.225 metros, a bordo de un avión  Moranne Saulnier, a los 39 años de edad, muere estrellado con su avión en Los Tamarindos (provincia de Mendoza). Estaba preparándose para intentar el cruce de los Andes, y sufrió un accidente mientras realizaba una exhibición para un grupo de damas amigas.

18 de julio de 1914. El teniente Pedro Zanny establece un doble récord sudamericano de duración y distancia. Utilizando un aparato Nieuport M-IV de 100 HP., voló 700 kilómetros y superó el doble récord sudamericano de aviación en la prueba de duración y  distancia al unir El Palomar (provincia de Buenos Aires) y Villa Mercedes (provincia de San Luis), en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros.

20 de julio de 1914. Nuevo récord de Pedro Zanny. El piloto argentino Pedro Zanny establece un nuevo récord sudamericano de velocidad, al recorrer 363 kilómetros en 2 horas y diez minutos, volando un aparato Nieuport M-IV de 100 HP a un promedio de 163 km. por hora, para unir la ciudad de Pehuajó con El Palomar, ambas localidades de la provincia de Buenos Aires.

1º de octubre de 1914. Amalia Celia Figueredo de Pietra, es la primera aviadora argentina y sudamericana que obtiene su brevet de piloto. Por entonces pilotear un avión era una aventura reservada a los muy audaces y casi exclusivamente una actividad de hombres. Pero Amalia había vivido su adolescencia en una casita de Villa Lugano, justo enfrente de los galpones donde PABLO CASPAIBERP había instalado su escuela de aviación. Un fuerte impulso la llevaba a observar una y otra vez los movimientos de la escuela, hasta que un día Caspaiberp le preguntó: “¿Quiere subir?”. Y la historia comenzó. En un Paillette-Anzani de 25 HP, apodado “la lata de querosene” empezó su instrucción en tierra. Continuó sus clases en la escuela de aviación de San Fernando, dirigida por los famosos MARCEL PAILLETTE y TEODORO FELS. El 1º de octubre de 1914 obtuvo su brevet y de inmediato se lanzó a practicar acrobacia y se animó a realizar el “looping the loop”, la prueba más arriesgada de aquellos tiempos. Cuando le preguntaron qué sentía dijo: “No tengo miedo, ni lo tuve nunca. A esa altura me siento ligera y hubiera querido que las alas fueran mías, sin que tuviera nada que ver con mi vuelo la mecánica”. Un día de diciembre de 1915, tuvo su único accidente que pudo ser fatal. Un deslizamiento de ala la obligó a corregir la trayectoria y terminó aterrizando en el techo de un tranvía, en la ciudad de Rosario. Años más tarde recordaba así el suceso: “El avión era muy liviano, un Farman 50 HP, puro palitos y tela. Se los piloteaba a fuerza de coraje, corazón y muñeca. Ahora en cambio todo se maneja con botoncitos”. En sus demostraciones se juntaba mucho público, no siempre admiradores. Debió soportar que algunos dejaran inscripciones ofensivas en su avión. Reconocida como pionera por todos los aviadores murió el 9 de octubre de 1985, a los 90 años.

03 de noviembre de 1915. El teniente aviador PEDRO ZANNY superó el récord sudamericano de altura. Volando con un monoplano Morane-Saulnier,  partió desde El Palomar y ese día alcanzó los 5.000 metros de altura, logrando batir el récord sudamericano existente que era de 4.000 metros

13 de febrero de 1917. Intento frustrado de cruce de la Cordillera de los Andes en avión. Nuevamente el teniente PEDRO ZANNY es el protagonista de una nueva noticia. Por fallas en su motor, se vio obligado a aterrizar en emergencia en Punta de Vacas y así se frustró su intento de cruzar la Cordillera de los Andes con un monoplano Morane-Saulnier, que había sido propiedad de Jorge Newbery.

24 de junio de 1916. ÁNGEL MARÍA ZULOAGA en compañía de Eduardo BRADLEY, consumó el épico cruce de la Cordillera de los Andes con el globo “EDUARDO NEWBERY”, uniendo las ciudades de Santiago de Chile con Uspallata, en la provincia de Mendoza, en tres horas y media de vuelo.  Durante el cruce alcanzó una altura de 8.100 metros y debió soportar temperaturas de 33º C bajo cero

13 de abril de 1918. Primer cruce de la Cordillera de los Andes en avión. El teniente LUIS CENOBI0 CANDELARIA, era un joven oficial aviador de 26 años, nacido en Buenos Aires. Hizo estudios de diversa índole en la zona de Neuquén y allí comenzó su sueño de cruzar la Cordillera de los Andes en avión. Se radicó en Buenos Aires e ingresó en la Escuela de Aviación Militar, donde recibió su diploma de piloto aviador militar. En 1915, las damas mendocinas le regalaron a dicha Escuela un avión “Morane Saulnier” Parasol de 80 HP y desde entonces, Candelaria se dedicó por completo a restaurarlo. Era un monoplano que pesaba menos de 300 kilogramos, tenía una autonomía de vuelo de tres horas y estaba construido de madera, revestida con lino. Tenía roturas en el fuselaje, serios daños en el motor y carecía de hélice. Su único instrumento indicaba los niveles de nafta y aceite. Con la ayuda de un mecánico, Candelaria puso el avión en perfectas condiciones. Su motor fue montado con partes que tuvo originariamente dicha máquina y con otras del “Morane” de Jorge Newbery. En marzo de 1918, próxima ya la fecha conmemorativa de la batalla de Maipú, pidió a las autoridades que lo dejaran participar con la aeronave, en los festejos de los cien años de dicha batalla, pero no se le concedió el permiso solicitado. Se trasladó entonces en tren a Zapala (Neuquén), con el propósito de realizar reconocimientos en esa zona, para cumplir con su sueño de cruzar la Cordillera en su avión y el 13 de abril de 1918, dio inicio a su aventura. Inició la carrera de despegue a las 3 de la tarde, alcanzando en poco tiempo una altura de 2.000 metros. Siguió subiendo y llegando a los 2.900 metros, ya le fue posible superar el obstáculo que ofrecía la cadena de Chachil y pasada ésta, vio que a su frente se extendía el Lago Aluminé y a lo lejos, cordillera del Arco de por medio, el Lago Hueyeltué, ya en territorio chileno. Como el avión no tenía protección alguna para el piloto,-debió soportar durante toda la travesía, las molestias de un terrible viento y de las bajísimas  temperaturas. Siendo las cuatro y veintisiete de la tarde, volando la cota de los 3.000 metros, cruzó el límite internacional, dando por cumplida así  su ansiada meta, habiendo recorrido una distancia de230 kilómetros en 2 horas y 30 minutos de vuelo y alcanzando una altura máxima de 4.100 metros. Siguió su viaje, sobrevolando la Laguna Quiloló (en Chile) y empezó a reducir el motor y a “picar” la máquina,  para finalmente cortar contacto y en planeo, buscar un campo de aterrizaje. A las 6 de la tarde y en medio de una densa neblina, aterrizó en una zona agrícola. El terreno era malo y al tocar tierra, chocó contra unos alambres y el avión dio una vuelta entera. Cabeza abajo y suspendido  por los correajes, tocó el suelo con las manos antes que con los pies. Pronto se juntaron a su alrededor algunos pobladores  a quienes les preguntó dónde se encontraba.  “En Cunco, Chile” le contestaron  y así supo que había logrado su objetivo. Se había vencido nuevamente la cordillera —ahora en avión, aunque no por las más altas cumbres— y nuevamente por obra del coraje de un argentino. Un trozo de la hélice del “Morane” máquina con la que este joven oficial cumpliera la hazaña, se encuentra en el Museo Nacional de Aeronáutica. A su regreso a Buenos Aires, fue recibido como un héroe; sin embargo, rápidamente su nombre cayó en el olvido. Sufrió un accidente que le provocó graves  trastornos y desde entonces se dedicó a la pintura. Murió en 1963 en la provincia de Tucumán y sus restos fueron trasladados a la ciudad de Zapala.

Febrero de 1919. Primer transporte aéreo de correo oficial. El teniente aviador PEDRO ZANNY, realizó con el biplano  Nieuport C1 matrícula N6339 el primer transporte aéreo oficial de correspondencia dentro del territorio argentino uniendo El Palomar y Camet, cerca de la ciudad de Mar del Plata, distante 402 kilómetros.

13 de marzo de 1920. Primer vuelo nocturno en avión. El protagonista era un joven aviador llamado FRANCISCO SÁNCHEZ que había seguido el primer curso de pilotos de la Escuela Militar de Aviación, y poco después fue designado instructor de vuelo. Una tarde del año 1920, volaba como instructor llevando a un alumno cuando un fuerte viento lo sorprendió mientras regresaba, encontrándose de pronto, en medio de la más absoluta oscuridad. El día se había convertido en noche y pudo aterrizar sin inconveniente, guiado por un tranvía que corría a su vista. Sobre esta experiencia exitosa, Sánchez planeó un verdadero vuelo nocturno y a las 21,30 horas del 13 de marzo de 1920, despegó desde la Sociedad Sportiva de Palermo. Realizó un vuelo de 45 minutos sobre el centro de Buenos Aires y aterrizó luego sin problemas. La multa de 150 pesos que la intendencia de la ciudad le aplicó por “realizar pruebas circenses sin autorización” no empañó los festejos que se realizaron para celebrar esta “hazaña”.

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