ORIGEN DEL SIERRAS HOTEL DE ALTA GRACIA (01/12/1908)

El 4 de febrero de 1906, ante la presencia del señor GUILLERMO FRANCHINI, gestor de la idea de construír en ese lugar un Hotel de Lujo que se integrara  con un entorno privilegiado por la naturaleza, se colocan los cimientos del que será el Sierras Hotel de Alta Gracia.

Inaugurado el 1º de diciembre de 1908, rápidamente se convirtió en el favorito de las clases más pudientes y sofisticadas de la época, que encontraban allí, el lugar ideal para pasar sus vacaciones. Tenía 76 habitaciones de 1,2 y 3 ambientes y un gran comedor donde se podía concurrir, vistiendo los hombres, solamente traje de etiqueta (esmoquin o frac) y las mujeres vestido largo. El lujo de sus salones, la amplitud y refinada decoración de sus habitaciones, la privacidad que les otorgaba su ubicación, alejada de los grandes centros urbanos y el excelente servicio que prestaba, adecuado a las normas de la más elevada jerarquía hotelera del viejo mundo, vino a satisfacer las exigencias de un público que constituía el sector con mayores recursos y prosapia de la sociedad nativa.

Llegaban en el Ferrocarril Central Argentino, que llevaba especialmente incorporado para ellos, un vagón-cochera para transportar los Ford T y Bugatti que luego, manejados por elegantes choferes de uniforme, los llevarían a pasear por las sierras cordobesas. Permanecían alojadas por toda la temporada estival. Dos y hasta tres meses duraban estas vacaciones a las que llevaban, no solo sus elegantes baúles roperos, valijones y sombrereras, sino que también las acompañaba un ejército de servidores que incluían “institutrices” para los niños, sus “ayudas de cámara” para que asistieran  a las señoras  en la engorrosa tarea de vestir esas ropas tan complicadas que se vestían entonces y el ya nombrado “chauffeur”.

Artistas de moda, políticos, grandes empresarios, diplomáticos, escritores y poetas encontraban en los hermosos jardines y misteriosos senderos que lo rodeaban la inspiración que buscaban. Muchos romances se tejieron también en sus salones. Desde JOSÉ FIGUEROA ALCORTA, que fue el primer Presidente que se alojó allí, todos los que lo siguieron en el cargo, supieron disfrutar del refinado gusto de su atención y sus servicios. Hasta figuras internacionales como los reyes LEOPOLDO y BALDUINO de Bélgica  y su esposa FABIOLA, el presidente de Italia GIOVANNI GRONCHI,  JOHN FITZGERALD KENNEDY cuando era Senador y el músico MANUEL DE FALLA, que falleció allí, luego de haber estado alojado durante dos años..

En 1913, el gobernador RAMÓN JOSÉ  CÁRCANO (1913-1916), huésped habitual del Hotel promulgó la Ley de Casinos y el 19 de febrero de 1914,  se inauguró  en un edificio especialmente construido para ello, el que fue el primer Casino que funcionó en la República Argentina.  Estaba ubicado al Noroeste del edificio principal, ocupando una superficie de más de dos manzanas. Rodeado de amplias galerías pobladas con grandes maceteros desbordantes de plantas y flores. Además de las consabidas ruletas y mesas de juego carteado, tenía una Sala de Teatro, Bar,  un amplio Salón de Estar con cómodos sillones y algunas habitaciones. Ofrecía, además de la posibilidad que brindaban sus mesas de juego, asistir a una función de Teatro, conciertos, proyecciones cinematográficas y hasta bailar.

El Sierras Hotel de Alta Gracia tuvo una gran influencia económica, social y laboral para la provincia de Córdoba. A partir de su instalación y más aún, con la habilitación del Casino, la afluencia de turistas a la provincia se incrementó notablemente. El Casino no sólo era frecuentado por huéspedesd del Hotel, sino que atraía gran cantidad de viajeros, especialmente cordobeses  que aprovechaban un servicio especial que había habilitado el Ferrocarril, que salía de la capital provincial a las 21 horas y regresaba a las dos de la madrugada.

Sus instalaciones y equipamiento eran de tal envergadura que además de absorber gran cantidad de empleados y revitalizar la economía de numerosos prestadores de servicios complementyarios, estuvo en condiciones de satisfacer,  además de las necesidades propias del Hotel, de proveer de agua a las viviendas y de energía eléctrica para el alumbrado público de la Villa.

Pero a pesar de tanta bonanza y tanto éxito, el Casino del Sierras Hotel fue clausurado el 26 de julio de 1916, se dice que por presiones ejercidas por un sector de la sociedad cordobesa, afectado por lo que consideraba una inmoralidad la promoción y la dependencia económica derivada del juego. El Hotel siguió funcionando, pero ya no era lo mismo. Hasta que el señor ROQUE CELENTANO, en  1917 se hizo cargo de la gerencia

Decidido a que volviera a ser lo que fue, comenzó una eficaz tarea. Dispuso importantes reparaciones, la mejora y repoblamiento de los jardines, la construcción de una pileta de natación y de canchas de tenis, la reconstrucción del hermoso Rosedal que había sido uno de los paseos preferidos del rey Leopoldo y habilitó una nueva entrada para vehículos, entre otras obras. Renovó mobiliario, cortinados, vajilla  y el sistema lumínico. Y por fin el Sierras Hotel de Alta Gracia volvió a lucir como en sus primeros años. Ya sin Casino, pero con todo el esplendor de su pasado, el Hotel volvió a funcionar y lo hizo ya no como el rutilante faro que atraía turistas de todo el mundo, sino como un establecimiento hotelero más, sumido en las mismas penurias  e inconvenientes que caracterizaron desde siempre el desarrollo de los emprendimientos comerciales en la Argentina.

La provincia inició un frustrante disputa con la Nación para lograr que se autorice la rehabilitación del Casino, pero fue inútil y es difícil determinar  si fue la ausencia del Casino o que los turistas buscaron otros horizontes, especialmente Mar del Plata (donde si había Casinos)  o si la época del esmoquin y las veladas de lujo había llegado a su término, lo cierto es que el Sierras Hotel de Alta Gracia cerró sus puertas en la década del 70 (ver Sierras Hotel de Alta Gracia).

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