ORIGEN DE LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (11/05/1565)

Comisionado por FRANCISCO DE AGUIRRE, DIEGO DE VILLARROEL, sobre las ruinas de lo que fue “Cañete”, funda la ciudad de San Miguel de Tucumán, a escasa distancia de la actual ciudad del mismo nombre. En los primeros años de la conquista de América, los españoles instalados en el Perú denominaban “el Tucumán” a la vasta y desconocida región que se extendía hacia el sur de la quebrada de Humahuaca. Alrededor de este territorio crecieron las leyendas fantásticas que lo asociaban con la mítica “Ciudad de los Césares”, un lugar donde se guardaban incontables riquezas. La conquista del Tucumán fue obra de la corriente colonizadora que llegó del Perú, y el primero en llegar a la región fue DIEGO DE ROJAS, en 1543. Años más tarde avanzó una nueva expedición comandada por JUAN NÚÑEZ DEL PRADO, que fundó las ciudades conocidas como Barco I, Barco II y Barco III, de muy efímera existencia. Las tres ciudades fueron desalojadas a causa de los conflictos entre las distintas corrientes colonizadoras o por el constante asedio de los indígenas. Entre 1558 y 1560 se sucedieron otras fundaciones en la zona, todas de corta vida. En 1563 el rey FELIPE II creó la Gobernación de Tucumán, que tenía su capital en la ciudad de Santiago del Estero y nombró Gobernador a FRANCISCO DE AGUIRRE. Dos años después, Aguirre ordenó a su sobrino, el capitán DIEGO DE VILLARROEL, que fundara la ciudad de “San Miguel de Tucumán” en el campo que los indígenas llamaban “Ibatín” y que había sido el asentamiento de la antigua “Barco I”.

El 31 de mayo de 1565, Diego de Villarroel, clava el poste fundacional o “picota”y declara fundada la ciudad de “San Miguel de Tucumán”, acto que se llevó a cabo en presencia de los funcionarios reales Pedro de Villalba, Juan Núñez de Guevara, Antón Berrú, Diego de Saldaña y otros conquistadores españoles. El mismo día de la fundación se señaló la plaza de la nueva ciudad y el fundador pronunció las palabras de estilo en esas ceremonias: “en nombre de Dios y de su majestad el rey Don Felipe II”. Muy lentamente la ciudad y sus alrededores se fueron poblando, pero las aguas del río próximo a la población eran consideradas insalubres y la ubicación, poco segura ante el ataque de los indígenas, por eso, en 1685 la ciudad fue trasladada hacia el lugar que actualmente ocupa. San Miguel de Tucumán, la ciudad capital de dicha provincia.

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