ORIGEN DE LA CIUDAD DE PARANÁ (25/10/1730)

Capital de la provincia de Entre Ríos; puerto sobre la margen este del río Paraná; capital de la Confederación Argentina (entre 1853 y1861). Cuando en 1617 se creó la Gobernación del Río de la Plata, las autoridades asentadas en Buenos Aires hicieron reparto de tierras en la zona comprendida entre los ríos Paraná y Uruguay, o simplemente “… entre ríos”, así, en minúsculas. En ese momento comenzaron las luchas entre los españoles y los indígenas, especialmente los charrúas, que dieron feroz batalla por sus tierras hasta que fueron exterminados. Hasta principios del siglo XVIII, las tierras que hoy forman la provincia de Entre Ríos eran una región aislada y desconocida, cubierta por una densa vegetación. Entonces sus únicos pobladores eran charrúas y guaraníes, que vivían principalmente de la caza y de la pesca.

A mediados del siglo XVIII comienza a formarse espontáneamente una pequeña población en la Bajada del Paraná, formada por primitivos pobladores de la ciudad de Santa Fe. El lugar elegido era una antigua posta que se utilizaba para descanso de los viajeros, y allí se levantó una capilla de barro y paja que dio origen a la ciudad. El 25 de octubre de 1730, se establece allí un “Curato” y de inmediato se levantó una nueva y mejor construída Capilla alrededor de la cual, finalmente  se formó la ciudad de Paraná, y por eso esa fecha se considera la de la fundación de la capital de Entre Ríos.

Atraídos por la excelencia del lugar, muchos ciudadanos de Santa Fe cruzaron enseguida el Paraná para establecer allí el: primer asentamiento permanente en la provincia de Entre Ríos (bajo el control del gobierno de Santa Fe). Dos propósitos les animaba: terminar con las salvajes incursiones de los indios charrúas contra Santa Fe, expulsándolos de la región; y usufructuar esas desocupadas y fértiles tierras de aluvión. Este asentamiento conservó el nombre de La Bajada, por el cual se conocía la zona desde mucho tiempo antes, como posta de los viajeros en su ruta hacia Corrientes y Asunción, así como para 1os  ganaderos que la habían transitado. Cinco años más tarde se estableció la primera parroquia, que se llamó Paraná, por el nombre del río. Más tarde este asentamiento, que había sido trasladado ya a su actual y más conveniente lugar, adoptó igualmente este nombre en 1732 y procuró obtener el reconocimiento legal que le acreditara cono ciudad.

Paraná fue creciendo lentamente, favorecida por sus excelentes condiciones geográficas, aunque durante mucho tiempo padeció el ataque de los indios, que obligó a levantar defensas en las barrancas. Durante varios años los pobladores reclamaron la autonomía, hasta que finalmente el 29 de juni0 de 1813, la Asamblea del Año XIII la elevó a la categoría de villa y pudo elegir su propio cabildo, con ANDRÉS PAZOS como Alcalde de Primer Voto. El primer censo, realizado en 1820, reveló que Paraná tenía alrededor de 4.000 habitantes, y el 13 de marzo de 1822 fue elegida capital de la provincia de Entre Ríos. La ciudad fue frecuentemente escenario de las guerras civiles, y en 1854 fue declarada capital nacional de la Confederación Argentina y se convirtió durante un tiempo en el centro diplomático y político de la Nación. La vida intelectual en la Capital de las provincias de la Confederación Argentina.   Equivocados estarían los que supusieran que en Paraná, la capital provisoria de la Confederación Argentina no había cultores de las bellas letras. Población relativamente pequeña, compuesta de empleados en su gran mayoría y de comerciantes, pero residencia oficial del gobierno, atrajo como húespedes, por más o menos tiempo, celebridades literarias extranjeras, como M. Martín de Moussy, el barón de Graty, M. de Viel Castel, M. Bravard, don Francisco Bilbao, señor Burmesister, M. Lelong y M. Brougnes: estos últimos entusiastas empresarios de colonización. Entre los senadores y diputados había muchos aficionados a los estudios históricos y literarios, de manera que en los centros políticos vivía con modestia el cultivo literario… (2) .En 1860 el ministro Juan Pujol hizo la tentativa de crear un “Instituto Histórico Geográfico de la Confederación “. El doctor Vicente G. Quesada fundó la “Revista del Paraná”en 1861, cuya publicación duró ocho meses, interrumpiéndose por causa de la guerra civil, habiéndose registrado en sus columnas las mejores firmas de la época, o sea las de Juan Pujol, Benjamín Victorica, Francisco Bilbao, Vicente Quesada, Carlos Guido y Spano, Juan M. Gutiérrez, Juana Manuela Gorriti, Juan B. Alberdi. Eran también importantes centros intelectuales de la Confederación, la Universidad de Córdoba y el colegio de Montserrat y el colegio del Uruguay, dirigido por Alberto Larroque.

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