ORIGEN DE LA BOLSA DE COMERCIO DE BUENOS AIRES (10/07/1854)

Un largo camino y sucesivos intentos para organizar la actividad bursátil  del país, debieron sucederse antes que la Bolsa de Comercio de Buenos Aires surgiera como entidad rectora de la misma. El 10 de julio de 1854, un relevante grupo de comerciantes y “corredores de comercio” de Buenos Aires acordó fundar una Institución que se ocupara  de velar por la seguridad, moralidad y transparencia de las transacciones que se realizaban en el país. La preocupación de aquellos hombres en momentos en que Buenos Aires se despojaba de su condición de “gran aldea” para comenzar a dibujar ya un perfil  de floreciente metrópoli,  ya tenía lejanos antecedentes.

En 1811 se funda la primera asociación de comerciantes, una iniciativa de los residentes ingleses en Buenos Aires  que fundaron una “Sala de Comercio”. Funcionó en la calle 25 de mayo de esta ciudad y estaba reservada exclusivamente para que operaran en ella los nativos de Gran Bretaña.

En 1821,  una iniciativa precursora de BERNARDINO RIVADAVIA, cuando se desempeñaba como Ministro del gobernador de Buenos Aires,  MARTÍN RODRÍGUEZ,  luego de que éste reglamentara la profesión de “corredor de comercio”, logró que se fundara la “Bolsa Mercantil”, obteniendo luego, el 16 de agosto de 1821, la aprobación del Consulado de Buenos Aires y la sanción definitiva de la Ley que la creara el 14 de noviembre de 1821.

Comenzó a funcionar con ocho “corredores de comercio”  y se instaló en la calle Catedral (hoy San Martín) número 29, pero tuvo poca vida. Con la renuncia a la Presidencia de BERNARDINO RIVADAVIA, (7 de julio de 1827) y la instalación  de JUAN MANUEL DE ROSAS como gobernador de Buenos Aires, comenzaron a surgir problemas. Como estaban financiados  con capitales ingleses y su gestión estaba caracterizada por una impronta notoriamente “capitalista”, “liberal” y especulativa,  rápidamente entraron  en colisión con el Gobernador ROSAS y  sus corredores fueron perseguidos, acusándoselos de ser una organización clandestina de agiotistas (1) manejada por el comercio británico en el Río de la Plata, “que fijaban el precio del oro y desestabilizaban la economía argentina”.

Ante la presión que sufrían, los 28  corredores que ya desarrollaban sus actividades en torno de esa Institución, decidieron continuarlas lejos de la cobertura oficial y se agruparon para funcionar independiente y sin contar con una sede fija ni un rótulo que los identifique (cambiaban permanentemente sus lugares de reunión para evitar la represión). Tal forma de actuar hizo que a esa extraña asociación comercial,  se la conociera  con el el nombre de “El camoatí”.

El constante ir y venir de sus corredores haciendo que sus lugares de reunión parecieran una colmena, los súbitos y repetidos cambios de sus lugares de reunión y su punzante modo de hacer sus operaciones de compra y venta de onzas de oro, hicieron que se los comparara con esta avispa (el camoatí o camuatí), un insecto de feroz picadura, que formando nutridos enjambres se reúnen en un árbol construyendo un panal, que luego de ser colmado, abandonan para construír otro y así sucesivamente.

En el año 1846 se constituye la “Sociedad de Corredores de Bolsa”, cuyas primeras sesiones se realizan en la calle Florida 21, entre Rivadavia y La Piedad. Ya eran 80 sus socios y se declaran abiertos a la llegada de todos aquellos que deseen incorporarse. Se sucedieron entonces varias mudanzas de sede y un progresivo y constante progreso, afianzando su imagen como entidad seria y confiable, con la edición del primer Reglamento que normó sus actividades.

Caído ROSAS el 3 de febrero de 1852, los corredores de Bolsa”, que ya eran ciento dieciocho,  deciden blanquear su actividad y el 10 de julio de 1854 resuelven fundar una nueva sociedad que se llamara Bolsa de Comercio, designándose como presidente al señor FRANCISCO BALBÍN.

Este primer núcleo  pionero se instaló en una finca ubicada en la actual calle San Martín  118, casi esquina Cangallo, un propiedad de la familia del general SAN MARTÍN y pronto se incorporaron algunos de los más conocidos corredores  de “El Camoatí”. Las reglamentaciones y el sistema de autocontrol que como primerísima medida implantó la Institución, cimentaron rápidamente el prestigio que a partir de entonces goza hoy la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

(1).-Agio. Beneficio en el cambio de moneda. 2. Especulación con fondos públicos. 3. Especulación abusiva hecha sobre seguro, con perjuicio de tercero. La Enciclopedia Jurídica la define así: Agiotaje: Especulación abusiva y sobre seguro, cuyo principal objeto es obtener un lucro exagerado con las oscilaciones de los precios del dinero, mercancías o títulos de crédito; y, en especial, siempre que se aprovechan ciertas circunstancias para lograr cuantiosas ganancias con perjuicio de terceros, del público o consumidores en general. Agiotista: Quien se dedica al agiotaje, a especular acaparando artículos escasos; para así obtener ganancias abusivas en jugadas poco limpias de Bolsa.

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