Oreja de negro

El árbol que los guaraníes llamaban “timbó” y los quichuas “pacará”, es uno de los gigantes de las selvas argentinas, ya que ha habido ejemplares que alcanzaron hasta 25 metros de altura y cuyo diámetro llega en ocasiones, hasta los dos metros. Pero no es su elevada altura ni el grosor de su tronco, ni la hermosura de sus pequeñas flores en ramillete, ni el tanino que de él se extrae, ni su liviana y útil madera, usada para fabricar canoas, lo que hizo que los campesinos argentinos lo llamaran “oreja de negro”. Fueron sus frutos: una especie de vaina chata y de forma arriñonada, que en su madurez, se tiñe con un intenso color negro, lo que lo llevaron a bautizarlo así, por su semejanza con la oreja de los afrodescendientes, que eran sus compañeros de tareas.

 

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