NOMBRES Y APELLIDOS VERDADEROS

Han pasado por nuestra Historia, gran cantidad de personas, mujeres y hombres. A algunas de ellas, se las reconoce como próceres y a otras como  simples  protagonistas fugaces de la misma  y son muchos los casos en que sus nombres, por haber sido mutilados, abreviados o simplemente cambiados, nos han llegado siendo muy diferentes a los que tuvieron cuando fueron anotados en el Registro Civil o bautizados. Algunos de estos cambios y las razones que los motivaron, han sido explicados y justificados, pero otros, muchos de ellos, han mantenido ocultas las razones que hubo para alterarlos. A continuación una pequeña nómina de los casos más conocidos.

Alejandro Aguado, Oficial español, banquero, noble y el más querido amigo y consejero de JOSÉ DE SAN MARTÍN, durante su exilio, se llamaba en realidad Alejandro María, marqués de las Marismas del Guadalquivir;  Leandro N. Alem para enterrar el pasado vergonzoso del apellido de su padre (fusilado en 1852 por ser miembro de la “mazorca rosista”), cambió la última letra del mismo y prefirió llamarse Alem y en cuanto a la N. que figura en muchos escritos, no corresponde a ningún segundo nombre. Fue el mismo Alem quien explicó el origen de tal letra. Resulta que cuando el fundador del partido radical, ejercía como abogado, debía firmar muchos escritos forenses y éstos eran tantos, que se acostumbró a abreviar su primer nombre y ponía simplemente “Ln Alem”, en vez de Leandro Alem. Los periodistas cuando publicaban algo referido a él, separaban lo que para ellos debía ser separado y comenzaron a llamarlo “L.N.” y así el causante de este embrollo, acabó por someterse al error, adoptó la enigmática “N” y a partir de ahí, para todo el mundo, fue Leandro N. Alem y para algunos, hasta Leandro Nicéforo Alem. Manuel Alberti, era Manuel Maximiliano Alberti; Marcelo T. de Alvear se llamaba en realidad Máximo Torcuato de Alvear; el general Gregorio Aráoz de Lamadrid, de niño se llamaba Gregorio Aráoz Sánchez de La Madrid;  Juan Bautista Azopardo, se llamaba en realidad Juan Bautista Fortunato Ignacio Azopardo; Manuel Belgrano era Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano; Hipólito Bouchard era André Louis Bouchard; José Castelli se llamaba en realidad Juan José Antonio Castelli; Carlos María de Alvear, fue bautizado como Carlos Antonio José Gabino del Ángel de la Guarda; Manuel Dorrego cuando fue bautizado lo hizo llamándose Manuel Críspulo Bernabé do Rego; Esteban Echeverría mutiló su nombre y prefirió que lo llamaran así, en lugar de José Esteban Antonio Echeverría que fue como lo bautizaron ; Remedios Escalada (la esposa de San Martín) se llamaba en realidad Remedios Carmen Rafaela Feliciana Escalada; Domingo French se llamaba en realidad Domingo María Cristóbal French; Martín Miguel de Güemes era Martín Miguel Juan de la Mara Güemes; el general Juan Gregorio de las Heras se llamaba en realidad Juan Gualberto y uno de los nombres que adoptó, era en realidad el apellido de su padre (que se llamaba Juan Gregorio); Juan Galo de Lavalle, tendría que haber pasado a la historia como Juan de la Valle, que era como se apellidaba su padre; Francisco de la Prida, optó por llamarse Laprida; el nombre completo de Vicente López y Planes era Alejandro Vicente López y Planes; El autor de la letra del Himno Nacional Argentino, que todos conocemos como Blas Parera, se llamaba en realidad Blas Perera;  Juan José Paso, se llamaba Juan José Esteban Paso;  Juan Manuel de Rosas, se peleó con su padre Ortiz de Rozas, luego de que éste le enrostrara mala administración de sus bienes y redujo su nombre y cambió su apellido, pasando de ser de Juan Manuel José Domingo Ortíz de Rozas a solamente Juan Manuel de Rosas; Manuelita Rosas, era en realidad Manuela Robustiana Rosas; Nicolás Rodríguez Peña, se llamaba en realidad Nicolás Santiago Rodríguez Peña y Funes; Cornelio Saavedra se llamaba en realidad Cornelio Judas Tadeo de Saavedra; Domingo Faustino Sarmiento, cambió su nombre original que era en realidad Faustino Valentín Sarmiento; Mariquita Sánchez, era Marica  Sánchez; a Hipólito Vieytes le suprimieron el Juan que era su primer nombre; Hipólito Yrigoyen era de nacimiento Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesus Yrigoyen.

Entre quienes prefirieron llevar un apellido compuesto, honrando así a su padre y su madre, recordamos al poeta Carlos Guido y Spano que era hijo del general Tomás Guido y de María del Pilar Spano; a Vicente López y Planes, cuyos pares fueron Domingo López y María Catalina Planes; a Dalmacio Vélez Sarsfield, que no se llamaba Dalmacio sino Dámaso y que además unió el apellido de su padre: Vélez y el de su madre Sarsfield; al general Antonio Álvarez Thomas que en su apellido llevó el de su padre, que se llamaba Antonio Álvarez Jiménez  y el de su madre que se llamaba María Isabel Thomas y Rancé y José Rivera Indarte, cuyo padre era  el coronel Manuel Rivera y su madre Trinidad Indarte;

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