NEGROS Y ESCLAVOS EN LAS COLONIAS (1729)

“La ciudad de Buenos Aires es bastante grande en extensión y será de veinticuatro mil personas, un tercio de las cuales, por lo menos, será compuesto de negros africanos esclavos. Sólo nuestro Colegio tendrá repartidos en las posiciones, fábricas y otros servicios, más de trescientos, dado que todo pasa por manos de los esclavos, no habiendo por aquí español por miserable que sea, que al poner el pie en tierra no eche al momento peluca y espada, desdeñando toda ocupación que no sea la de comerciante. Sólo a los ingleses le es permitido conducir y vender esclavos y traen trescientos o cuatrocientos en cada viaje.. Ahora, a causa de su ruptura con España,  no es permitido ni aún a ellos conducir esclavos. Sin embargo, ellos los traen continuamente a la Colonia de los portugueses, y comprados allí de contrabando, los hacen desembarcar en una playa desierta y los introducen en Buenos Aires” (fragmento de una carta enviada desde Buenos Aires, por el padre Carlos Gervasoni. al padre Comini de la Compañía de Jesús. El  9 de junio de 1729, que fuera publicado en el Nº 30 de “La Revista de Buenos Aires).

“Los indios y los negros: son considerados como elementos de trabajo. “Sin suponer cosa que no sea cierta, ni hacer ponderación que aparte nuestra narración de los términos de la verdad, podemos suponer como cosa indisputable, que todas cuantas riquezas producen las Indias y aún su misma subsistencia se debe al sudor de sus naturales; con ellos se trabajan las minas de oro y plata, con ellos se cultivan las tierras, ellos crían y guardan los ganados; en una palabra: no hay trabajo fuerte en que no se empleen en ellos,  todos los indios de mita en sus labores y tareas, y hay también algunos corregimientos en donde los indios no hacen mita porque las haciendas se trabajan con negros esclavos. Todos los corregimientos de la Provincia de Quito, y los demás que siguen en las otras provincias del Perú hacia el sur, y son de serranía, tienen mita: y todos los de valles, hasta las jurisdicciones de Pisco y Nasca, no son de mita, por no haber en éstos minas de labor, y cultivarse la mayor parte o todas las haciendas que corresponden a valles con negros esclavos.. (“Relación histórica del viage a la América Meridional”, Juan, Jorge y Antonio de Ulloa, Madrid, 1748)

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