ORIGEN DE LA CIUDAD DE LUJÁN (17/10/1755)

En 1630, una carreta que transportaba dos estatuitas de la Virgen María, una representando a la Inmaculada Concepción y otra a la Maternidad de María, ante el asombro de todos, quedó detenida en la actual localidad de Zelaya, perteneciente al Partido de Pilar, justo frente a la efigie de la Inmaculada Concepción allí instalada por pobladores devotos y el hecho fue interpretado como la decisión divina de quedarse allí.  Cuarenta y un años después, la imagen fue trasladada a una estancia, próxima al río Lujan y se la instaló en un santuario. Poco a poco, buscando la seguridad de sus vidas y haciendas, fueron afincándose en esos terrenos muchas familias que huían de los ataques de los indígenas y así se fue formando una aldea que ya, en 1738, estaba sólidamente establecida.

El Alcalde Ordinario del Cabildo de Buenos Aires, JUAN DE LEZICA Y TORREZURI, en nombre los vecinos de la aldea formada en 1738 en torno al templo parroquial, pide al gobernador de Buenos Aires, JOSE DE ANDONAEGUI Y POR SU INTERMEDIO, al rey de España, Fernando VII, el título de “Villa” para ese poblado. El 17 de octubre de 1755 le es concedido el pedido, y a partir de entonces, en homenaje a esa imagen, que había decidido quedarse en ese lugar, se llamó “Villa de Nuestra Señora de Luján”.

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