MORENO O SAAVEDRA?

«SAAVEDRA era más pragmático, entre otras cosas,  porque teníua que hacerse cargo de las armas. Tenía un criterio más realista que MORENO. Lo que SAAVEDRA intenta conciliar al mismo tiempo son los intereses de los pueblos que empezaron a llegar con sus representantes a Buenos Aires, muchos de los cuales estaban bastante lejos de coincidir con las posturas más jacobinas de MORENO”, dice la doctora en Historia MARCELA TERNAVASIO, profesora titular de Historia Argentina I en la Universidad Nacional de Rosario e investigadora del Conicet. En cuanto a la representatividad de SAAVEDRA, la doctora TERNAVASIO afirma que al principio era muy grande pues tenía a los milicianos detrás de él. Y fueron los milicianos, según ella, los que impulsaron la realización del Cabildo Abierto del 22 de mayo y quienes presionaron para la salida del virrey Cisneros. T

ambién el historiador JOSÉ LUIS BUSANICHE, que se definía como un “demócrata liberal” y nada conservador, se inclina por pensar que el coronel tenía tras de sí a los sectores populares, mientras MORENO era un ideólogo jacobino que no entendía la realidad del Río de la Plata (recordemos que los jacobinos eran los seguidores de Maximiliano Robespierre, el líder de la Revolución Francesa, representante de los sectores más extremistas). Para BUSANICHE, autor de una monumental “Historia Argentina”, el secretario de la Primera Junta, era un hombre dogmático, heredero del pensamiento del francés Juan Jacobo Rousseau (uno de los teóricos de la Revolución Francesa), que hablaba “en nombre del pueblo”. BUSANICHE resume: “La parte más popular y numerosa, la que no vestía de frac o de levita, se inclinó hacia el lado de SAAVEDRA».

Los historiadores que defienden a un Saavedra líder popular recuerdan la revuelta que se produjo del 5 al 6 de abril de 1811. “Este movimiento tiene un componente popular muy diferente al que tuvo el del 25 de Mayo de 1810. En esta disputa facciosa entre moreristas y saavedristas, éstos traen de los arrabales a un número de personas muy importante, que pertenecen a sectores populares manejados por líderes milicianos. La elite es sorprendida por la irrupción de esta gente en la Plaza de las Victoria. Salvando las distancias, esta movilización del 5 y 6 de abril de 1811 fue una especie de 17 de octubre peronista», dice TERNAVAGIO.

Mientras que BUSANICHE narra así esos sucesos:  “En la noche del 5 al 6 de abril se produjo una reacción popular que no provenía de los de fraque o levita,  sino de más abajo:  gente del campo, de los arrabales y no pocos de la ciudad, simpatizantes de SAAVEDRA, que veían al Presidente y a la Junta trabados en su acción por dos o tres vocales aliados de Moreno, y miraban con malos ojos el espectáculo que soportaba la ciudad”.

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