MONUMENTO AL GENERAL ALVEAR (16/10/1926)

Considerado el más bello monumento de cuantos se levantan en la Capital Federal, el Alvear ecuestre, es obra del escultor francés ANTOINE BOURDELLE (1861-1929). Fue encargado en 1914 por el gobierno argentino al ya famoso discípulo de FALGUIÉRE y de RODIN, cuando se encontraba residiendo en su ciudad natal, Montauban, al sur de Francia.

BOURDELLE trabajó con verdadera pasión para el logro de esta obra, señalada como su trabajo capital. Nueve años le llevó ejecutaría (entre 1914 y 1923). Realizó infinidad de es­tudios al lápiz, piezas de bulto y pequeños bronces que se conservan en el museo que lleva su nombre en Francia. Después de largas búsquedas, se inspiró en un caballo que encontró en las caballerizas del Cuartel de Coraceros de Montauban,  el que por extraña coincidencia había sido lle­vado de la Argentina. Era un animal de magníficas proporciones que el escultor logró llevar al bronce mediante una labor de síntesis excepcional. El grupo ecuestre mide cinco metros con sesenta centímetros y se apoya sobre un pedestal que se eleva trece metros de la plataforma del monumento. Las cuatro figuras de la base fueron proyectadas por BOUR­DELLE en actitud sedente, para definirlas, luego, de pie. Simbolizan “la Victoria”, “la Libertad”, “La Fuerza” y “la Elocuencia”, virtudes que el artista le concedió a ALVEAR..

Para modelar la cabeza de” la Victoria” hizo que posara  una campesina italiana de facciones duras, a la que BOURDELLE le puso la sonrisa de una de sus alumnas. Y quedó tan satisfecho con su obra, que pidió a su gobierno, que una réplica de este monumento fuera erigida en su país natal, para que sus conciudadanos fueran jueces de la que él consideraba su obra más perfecta. El Alvear de BOURDELLE es una expresión plástica llena de ritmo y equilibrio, está ubicada en la avenida del  Libertador, entre Posadas y Junín en la Capital Federal y se inauguró el 16 de octubre de 1926.

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