MONTEVIDEO COLONIAL (1812)

MONTEVIDEO COLONIAL. JOHN MAWE, ciudadano inglés especialista en mineralogía, en 1805 se radicó en Montevideo y cinco años más tarde realizó un viaje por el Brasil y el Río de la Plata, cuyo relato forma parte de su libro “Travels in the interior of Brazil”, editado por primera vez en Londres, en 1812. En la biblioteca del Museo Mitre, en la Capital Federal, existe un ejemplar de esta obra traducida al francés y publicada en dos volúmenes, en París, en 1812. Del mencionado libro hemos tomado algunos párrafos que hacen referencia a la ciudad de Montevideo, precisamente en la época en que se desarrolla nuestra crónica. “Situada (Montevideo) sobre una colina poco elevada, en la extremidad de una pequeña península, está enteramente rodeada de muros y bastante edificada. Su población es de quince a veinte mil almas. El puerto, aunque en él haya poca agua y esté completamente abierto al Pampero, es el mejor del río de la Plata. El fondo es de barro blando y profundo. Cuando el viento sopla durante algún tiempo del noroeste, los navíos que calan más de doce pies quedan a menudo varados durante varios días: por esto no es un puerto bueno para los barcos de trescientas a cuatrocientas toneladas. “En Montevideo se ven pocos edificios considerables. La mayor parte de las casas tienen un solo piso, el suelo es embaldosado y son poco cómodas. En la plaza está la catedral, edificio bastante lindo, pero colocado de través (?). Enfrente hay otro edificio, cuya mitad está ocupada por el Cabildo y la otra por una prisión. Las calles no están pavimentadas y según el tiempo que hace, se cubren de polvo o de barro. Durante la sequía, la falta de un acueducto se hace sentir vivamente, puesto que la fuente que provee el agua, está a dos millas de distancia. “Los víveres abundan y son baratos; la carne de vaca, sobre todo, es abundante y aunque sea raramente buena o gorda hace excelente caldo. Sin embargo, los mejores trozos no son más que pasables, puesto que no son del todo tiernos. El cerdo no es comestible (?). La carne está, por lo demás, en tal profusión que en todos los alrededores de la ciudad, hasta dos millas de distancia, se encuentran huesos y trozos de carne cruda que sirven de alimento a bandadas innumerables de gaviotas y que durante el verano engendran miríadas de moscas. Es una gran molestia para los habitantes que se ven obligados, estando a la mesa, a tener continuamente uno o dos criados ocupados en espantar con plumeros a estos huéspedes incómodos de encima de los platos.”. La gente, a pesar de las molestias repetidas y de los malos tratos que yo he recibido en Montevideo y que atribuyo, por otra parte, al gobernador y a las personas que actúan bajo su influencia, debo hacer justicia y decir que los habitantes y sobre todo los criollos, son humanos y buenos cuando no se dejan dominar por los prejuicios políticos y religiosos. He recibido varios servicios que ciertamente eran bien desinteresados y no he visto en general ninguna disposición para perjudicarme ni molestarme. La gente:Sus habitantes se asemejan mucho a los españoles de Europa y parecen provenir de la unión singular de dos disposiciones contrarias pero no incompatibles, la indolencia y la templanza. Las mujeres son, generalmente, afables y sociales; les gusta extraordinariamente la “toilette”, en que ponen mucha elegancia. Para estar en casa, han adoptado el modo de vestir inglés, pero cuando salen van casi siempre de negro y siempre con un gran velo o mantilla. A la iglesia acuden sólo con vestidos de seda negra guarnecidos de muchas franjas. El principal comercio de Montevideo consiste en cueros, sebo y carne seca. Se envían los dos primeros productos a Europa y el tercero es expedido a las Indias Occidentales, especialmente a La Habana. A veces se embarca cobre en bruto, cortado en trozos cuadrados, procedente de Chile y una hierba llamada mate que viene del Paraguay. Su infusión es una bebida tan en uso en estas regiones, como el té en Inglaterra. El clima: El clima de Montevideo es húmedo; en junio, julio y agosto, que son los meses de invierno, hay a veces tempestades y en esta estación, el aire es generalmente frío e hiriente. En verano, la serenidad de la atmósfera es generalmente perturbada por tormentas, durante las cuales el trueno suena de una manera espantosa; son precedidas por relámpagos y temibles rayos que a menudo causan mucho daño a los navíos y son seguidas de tormenta de lluvia que a veces arrasan las cosechas. El calor es incómodo y lo es más para los extranjeros por los enjambres de mosquitos, tan numerosos que todos los apartamientos están infestados. Los alrededores de Montevideo son agradablemente variados debido a las pequeñas colinas que se elevan en suave pendiente y a los largos valles que riegan lindos arroyuelos. Pero el aspecto que ofrecen es raramente animado por el espectáculo de la agricultura. A excepción de los huertos de los principales habitantes, se ven pocos terrenos cercados o cultivados”..

4 Comentarios

  1. Marco Perez

    Buenas tardes mi nombre es Marco Perez y vivo en uruguay visite su pagina en internet y me parecio re interesante y me surgio una consulta porque ando buscando material sobre ello.
    Tendran ustedes algun mapa colonial de la cuenca del plata donde se determine pequeños puertos coloniales y rutas de mercaderes y diligencias ademas de colonias de extrangeros y virreinatos o asentamiento donde despues seran ciudades olvidadas o prosperas ciudades preferentemente de la costa uruguaya, ya que desde montevideo se comunicaban hacia el interior y queria saber donde atracaban los barcos y botes y los viejos caminos en realidad quiero compararlo con el mapa actual y ver los cambios que se han sufrido y poder llegar visualizar el dia de hoy donde estaban ubicados esos lugares

    desde ya muchas gracias.

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    1. Anónimo

      Estimado Marco: Confieso que no tengo a mi disposición el material que usted necesita, pero viendo que usted está tan interesado en nuestra historia, como como lo estamos nosotros, me comprometo a ponerme a buscar ese materia y en cuanto lo tenga, me comunicaré nuevamente con usted. Gracias por entrar en nuestra página.

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      1. Horacio

        En respuesta a Marco Perez.
        Estimado Marco: Confieso que no tengo a mi disposición el material que usted necesita, pero viendo que usted está tan interesado en nuestra historia, como como lo estamos nosotros, me comprometo a ponerme a buscar ese materia y en cuanto lo tenga, me comunicaré nuevamente con usted. Gracias por entrar en nuestra página.

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    2. Horacio

      Señor Marco Pérez: No puedo satisfacer su pedido, pero me parece que usted no pudo acceder a la página “La cuenca del Plata”, porque allí usted quizás podría encontrar los planos que busca. Le sugiero que lo haga por esa página está muy bien armada. Suerte.

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