MONTAR A LA JINETA

La “jineta” es una técnica de equitación que se basa en la velocidad y la agilidad de la cabalgadura, que responde al simple impulso de las piernas o del cuerpo del jinete, que puede mantener así libres sus manos,  para empuñar lo que deba llevar para cazar o para  trabajar o las armas que lleva al combate.  Esta costumbre nos viene a los argentinos desde la vieja escuela de equitación de la “jineta”, nacida entre las belicosas tribus “zenetes” de las serranías del norte de África y adoptada con fervor por los españoles que la usaron para expulsar de la península a sus maestros moriscos. Llegada a América, la destreza del gaucho argentino y la docilidad y versatilidad del caballo criollo, permitieron que esta técnica ecuestre, pronto se hiciera costumbre en la actividad de la campaña y en las acciones que se libraron, primero contra los aborígenes y luego durante la búsqueda de nuestra identidad como Nación.

A diferencia de la rígida equitación de la brida (originada en las blindadas caballerías feudales y desarrollada en aristocráticos picaderos italianos), la “jineta” es una montura que permite una relación más suelta entre el hombre y su montado, y acompañó al naciente espíritu democrático que MENÉNDEZ PIDAL señala en la guerra de la Reconquista española: caballeros ya no fueron tanto los “Hijosdalgo” sino, sobre todo, quienes pudieran reunir un caballo, las armas y el coraje necesarios para combatir por su fe. De España a América, los aventureros andaluces y extremeños, ensancharon aquel espíritu democrático ampliando —como pocas veces había conocido el mundo—- el uso del caballo y el gusto por sus arreos. La silla de la “jineta” (prácticamente, la montura vaquera andaluza actual) dio en el Nuevo Mundo un descendiente directo: la montura mexicana, recamada de plata con mayor frecuencia que su antecesora morisca. No puede extrañar tampoco que, a pesar de las transformaciones sufridas, la vieja silla de la “jineta” sea reconocible todavía en el apero típico de la provincia argentina que más conservó la tradición hispánica: el recado salteño de aletas delanteras y peineta atrás (Remitimos al lector a la excelente página WEB titulada “Raíces y sabiduría”. Si busca “montar a la jineta” y luego abre “Raíces y sabiduría”, encontrará toda la información referida a este modo de cabalgar y una gran cantidad de interesantes datos vinculados con el tema).

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