Mistol

En el noroeste argentino abunda un árbol al que se lo conoce con el nombre de “mistol” (Zizyphus mistol), muy estimado en tiempos pasados, junto con  el algarrobo ( “tacú” de los quichuas). Suele elevarse hasta los diez metros de altura, su follaje es grisáceo  y las flores, que se abren en primavera, son pequeñas y verdosas. La preferencia que tiene por parte de los pobladores, reside en sus frutos: una especie de drupa; carnosos, del tamaño aproximado al de una guinda, rojo oscuro cuando está maduro  y con un hueso muy grande, que reduce notablemente el volumen de su pulpa. Con estos frutos se prepara el “arrope” (un dulce con gusto muy especial y único), aguardiente y los “bolanchaos” (una especie de bocadillos dulces) muy apreciados por la gente. Afirma la imaginería popular que, como otras plantas, el “mistol”, tiene la virtud de anunciar lluvias con cierta anticipación, segregando, en esas circunstancias, una especie de goma o resina de color y características especiales y únicas.

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