MAZZINI Y LA ARGENTINA

Dos son los italianos que más influyeron en la vida política y cultural argentina en el siglo XIX: GIUSSEPE GARIBALDI  y GIUSSEPE MAZZINI. Las hazañas del primero en nuestra Mesopotamia, son bien conocidas, no así el aporte de MAZZINI. Este nunca piso el suelo argentino pero sus escritos comenzaron a propagarse en la década de 1830 por medio de discípulos en Buenos Aires y exiliados en Brasil y Montevideo. La primera y más importante, de sus presencias en el Río de la Plata, está relacionada con la llamada generación argentina de 1837.

Ese año, en el segundo número del gacetin “La Moda”, fundado por MARCOS SASTRE y JUAN BAUTISTA ALBERDI, se lo presenta a MAZZINI, definiéndolo como “jefe de la joven Europa, coloso de 30 años, objeto de anatema de los déspotas” y en entregas posteriores, los colaboradores del periódico, muestran conocer bien los escritos del patriota italiano. En ese clima, Esteban Echeverría funda, junto con JUAN BAUTISTA ALBERDI y JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ, “La Joven Argentina” y escribe el “Dogma socialista”, proponiendo ideales, que el mismo ECHEVERRÍA reconoció abiertamente, que tenían un parecido con los de la “Joven Italia”.

En los años que siguieron el pensamiento mazziniano fue mantenido vivo por obra de GIAN BATTISTA CÚNEO a través de publicaciones periódicas, la fundación de grupos de la “Giovane Italia” y la difusión de los postulados y programática del Partido de Acción fundado por MAZZINI. Durante los años del gobierno de ROSAS, CÚNEO actuó en Montevideo y después en Buenos Aires, alentado por las cartas que su maestro le dirigía permanentemente desde los distintos lugares de su exilio, aunque su influencia se hizo sentir con más intensidad sobre BARTOLOMÉ MITRE (quien ya en 1838 había dedicado un poema a La Joven Italia),

En 1860 CÚNEO dejó la República Argentina para ofrecer su colaboración directa a las campañas insurreccionales mazzinianas pero siguió escribiendo como corresponsal en La Tribuna. Desde allí envió páginas conmovidas sobre la muerte de MAZZINI, ocurrida el 10 de mayo de 1872. El 30 de abril del mismo año. el diario “La Nación”, dio a conocer la iniciativa de algunos mazzinianos para recordar con una estatua al gran pensador italiano y este proyecto dio lugar a una áspera polémica entre partidarios de distintas corrientes ideológicas que duro hasta 1878, año en que finalmente pudo inaugurarse el monumento al “hombre de la silla”.

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