MANSILLA SE BATE A DUELO (07/02/1880)

MANSILLA SE BATE A DUELO. El cultísimo y elegante Lucio Víctor Mansilla, militar, escritor, explorador y ministro, participó en un duelo que terminó en tragedia. Mansilla fue uno de los personajes más fascinantes de la historia argentina. Hijo de una familia rica e influyente, a los l7 años, hastiado del campo y del saladero familiar, se embarcó con rumbo a la India con la idea de explorar esas lejanas tierras. Volvió a su patria y en 1865 se enroló para combatir en la guerra del Paraguay. Convivió con los indígenas del Chaco. Tradujo obras del francés, se codeo con reyes y gobernantes de Europa y sus obras, entre las que se destaca “Una excursión a los indios ranqueles”, se tradujeron a muchos idiomas En la época de su mayor esplendor, las costumbres imponían el duelo como la forma más aceptada de dirimir problemas suscitados entre caballeros y Mansilla, que era un humorista con un genio provocador, se vio envuelto repetidamente en lances de honor. Un día, el diario “El Nacional”, publicó una nota en la que se afirmaba que su figura era más apta para un escenario, que para el Ejército Argentino. El hombre se sintió ofendido y mandó sus padrinos al Director del diario, que era Pantaleón Gómez y aunque la nota no había sido escrita por él, Gómez aceptó el desafío. El duelo se arregló para el 7 de febrero de 1880 a realizarse en el “Paseo de la Alameda”. A pesar de la seriedad del momento, había un cierto aire distendido entre los dos duelistas, que habían sido amigos hasta ese momento. Mientras Gómez anunciaba divertido que iba a apuntar al “ridículo penacho del quepi de Mansilla, éste afirmaba que haría blanco en el botón de la chaqueta de Gómez. En el momento en que debieron disparar, Gómez bajó la pistola y la descargó en el suelo, mientras Mansilla apuntle apuntaba y casi sin pensarlo apretó el gatillo. En ese instante tomó conciencia de lo ocurrido y llorando desesperadamente corrió hacia Gómez, que caía herido en el pecho. Mansilla lo sostuvo mientras agonizaba y transido de dolor por la muerte que le había provocado a su amigo, escuchó que éste le decía: “Yo no mato a un hombre de talento” (ver “Duelos y duelistas” en Crónicas)..

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