COMPAÑÍA DE VIGILANTES BOMBEROS (02/01/1870)

Antes de la creación del organismo técnico y especializado de Bomberos tal como hoy lo conocemos, los incendios eran combatidos por efectivos policíales con la cooperación de los vecinos y los medios con los que contaban eran totalmente rudimentarios e insuficientes. En 1860, Buenos Aires comenzaba a crecer y lo hacía no sólo en extensión sino que también comenzaba a verse edificios de máss de un piso y estaba muy atrasada respecto de los demás países en lo que respecta a la lucha contra el fuego.

En el año 1862, una entidad mutual y de seguros, “La Unión Americana”, organizó su propia compañía de bomberos, y poco después surgió otra de voluntarios en el barrio de San Nicolás, integrada por jóvenes de la sociedad de la época.

En 1866, la indefección de la población en este aspecto, movió al Jefe de Policía CAYETANO M. CAZÓN, a destinar diez “vigilantes”, a la tarea de extinguir incendios, pero fue el ENRIQUE O’GORMAN, cuando se desempeñaba como Jefe de Policía de Buenos Aires,  el verdadero creador de un organismo profesional al organizar el 2 de enero de 1870 una “Compañía de Vigilantes Bomberos” compuesta por treinta hombres

En años siguientes ésta creció en personal y elementos, alcanzando en 1872 la jerarquía de Cuerpo. Tras varias alternativas y altibajos en 1880, con la federalización de Buenos Aires, el ya llamado “Cuerpo de Bomberos” pasó a depender de las autoridades nacionales y utilizado como fuerza militar armada con fusil. Como tal, custodió cárceles y tuvo participación activa en la represión de movimientos revolucionarios que se produjeron en la época. En 1930 se le desmilitarizó, y hoy con categoría de Dirección, con­tinúa integrando la Policía Federal Argentina.

La figura de un  “Vigilante-Bombero” que acompaña este texto, corresponde al año 1868. Lo muestra con cubierto con “chacó” (Gorra de uniforme militar con visera y de copa alta y cilíndrica, una prenda propia de la caballería ligera),  de visera lanzada y chapa de metal amarillo, chaquetilla corta con presillas azul-oscuro y vivos blancos, pantalón recto blanco de verano, botines negros, cinturón de tareas de cuero marrón con argollas y chapa de metal, machete de vaina negra de suela, con puntera de bronce, equipo éste que integraba el uniforme de salida, pues el de incendio comprendía casco de bronce y hacha, en reemplazo del “chacó” y machete (ver Evolución de la Policía de Buenos Aires).

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