LOS TRATADOS DE LAMAS (12/10/1851)

LOS TRATADOS DE LAMAS. El 12 de octubre de 1851, ANDRÉS LAMAS, en representación del gobierno de Montevideo, firmó en Río de Janeiro cinco Tratados que jugarían un papel decisivo en el proceso diplomático y político del Río de la Plata de las dos décadas siguientes. Por uno de ellos, el “Tratado de límites”, el Brasil incorporaba a su territorio la totalidad de las Misiones Orientales. La línea de frontera por aquél establecida, corría por el río Cuareim, prolongándose hasta el Yaguarón, para seguir después por la laguna Merin y el Chuy. La navegación en aguas del Yaguarón y de la laguna Merín pasaban a ser propiedad del imperio. De acuerdo con otro de los tratados, el “Tratado de alianza para garantizar la nacionalidad del uruguay”, el Brasil se comprometía a apoyar con sus tropas al gobierno establecido y a sostenerlo “contra cualquier movimiento armado de los orientales opositores. En cuanto a los gastos provocados por las eventuales intervenciones militares brasileñas “en beneficio de la nacionalidad oriental” debían ser reembolsados por la República Oriental. El “Tratado de subsidios”, firmado por Lamas determinaba que el gobierno oriental reconocía su deuda con el Brasil, incluidas en ella sumas entregadas por el barón de MAUÁ, más una subvención mensual de 60.000 pesos a entregar al gobierno de Montevideo a partir del 1º de noviembre de 1851. La deuda, que estaba garantizada con hipoteca de todas las rentas públicas y contribuciones directas o indirectas “y especialmente los derechos de aduana”, pagaría un interés anual del 6 por ciento. Y mientras no fuese cancelada una Junta de Crédito Público, integrada por representantes brasileños, administraría las finanzas uruguayas. Por el “Tratado de comercio y navegación”, el Estado Oriental renunciaba por el término de 10 años a cobrar derechos de tránsito a las haciendas de propiedad de ciudadanos brasileños. Los residentes brasileños en territorio oriental, que eran numerosos, y los uruguayos en territorio brasileño, que eran muy escasos, quedaban exentos de contribuciones y requisiciones militares “en el mismo pie de igualdad”. Por otra parte, la navegación del río Uruguay y sus afluentes (aunque no corrieran por territorio brasileño) sería común, y finalmente, la isla Martín García quedaba neutralizada. Según el “Tratado de extradición”, las partes se obligaban a la mutua devolución de criminales, desertores y esclavos fugados (en el Uruguay no había esclavitud), sin más trámite que la “petición del señor a la autoridad” reclamando el esclavo. Respetándose el “derecho de propiedad” de los estancieros brasileños –decía el acuerdo–, estos últimos podían tener esclavos en sus estancias del Uruguay, sin que perdieran su condición servil por pisar tierra oriental. Estos tratados erigieron al Brasil en guardián de “la paz interior y de los hábitos constitucionales” de la República Oriental del Uruguay.

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