LOS TEHUELCHES

 “Tehuelche” es una palabra derivada del mapudungun, que significa “gente”, para identificar a un conjunto de pueblos que habitaban la Patagonia argentina. Es la denominación genérica con que los españoles y argentinos llaman a diversos grupos nómades de la Patagonia. Puelche (“gente del este”) es también una palabra mapuche para denominar a los pueblos del este de los Andes, que se ha utilizado para pueblos como los “gününa kune”, los “aonikenk” e incluso para mapuches o tehuelches mapuchizados.

La agrupación de varios pueblos en una sola palabra, produjo históricamente confusión sobre la identidad de cada uno de ellos. En 1995 el antropólogo argentino ROODOLFO CASAMIQUELA  identificó a los pueblos tehuelches del siguiente modo: Tehuelches insulares: los “selnám” y los “manekenk o haush”); Tehuelches meridionales australes: los “aónik’enk” y los “patagones” o “chewelches”; Tehuelches meridionales boreales: los “mech’arn”; Tehuelches septentrionales australes o gününa kena, llamados también “pampas”, “chewelches”, “tehuelches”, “williches”, y “puelches” (un subgrupo de ellos son los “chüwach a künna”); Tehuelches septentrionales boreales: los “querandíes” y los “puelches” del norte del Neuquén).

En La República Argentina, se utiliza oficialmente la designación tehuelche para referirse a los habitantes de la Patagonia. Vivían en la zona de Tapalqué, provincia de Buenos Aires, en Río Negro, Neuquén y Chubut. A esta etnia pertenecían la tribus de los caciques JUAN SACAMATA, MANUEL QUILCHAMAL, tehuelches de la cordillera de los andes, CATRIEL, que vivían en la zona de Azul y la Tribu del cacique principal MANUEL BAIGORRITA.

“Los Tehuelches que integraban el próspero “País de las Manzanas” y eran gobernados con sabiduría por el cacique VALENTÍN SAYHUEQUÉ, alcanzaron su apogeo en 1860, llegando a sumar 30.000 habitantes. Vivían en paz y cultura, pero al promediar la década de 1875-1885, se los empezó a perseguir porque ocupaban tuerras muy feraces y en pocos años, fueron literalmente barridos de sus asentamientos naturales, para dar entrada y propiedad de esas tierras a miles de extranjeros, mnejados por la infatigable voracidad capitalista” (dice Guillermo Alfredo Terrera).

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